VACUNAS ¿LES AVISAMOS LO QUE VIENE O ESPERAMOS AL ÚLTIMO MOMENTO?




Hace un par unos meses nos tocó la vacuna de refuerzo de Anto. Y ¿qué hice yo? Me volví una bola de nervios por completo. La última vacuna que le habían puesto fue a eso de los 2 años y el refuerzo se retrasó un poco por resfríos y sus alergias. Así que en realidad sentía como si fuera la primera vacuna que le ponía a conciencia, a una edad en la que ya se daba cuenta de que estaba pasando. Ahora venía mi duda ¿le avisamos lo que viene o esperamos al último momento?

Para que entiendan porque es que me hacía tantas bolas, les cuento que Anto tiene un carácter super S-U-P-E-R fuerte. Eso de que los niños imitan o hacen con el ejemplo y demás, no aplica para ella. Si ella no quiere algo pues no lo va a hacer así venga Mickey Mouse. ¡Ella no lo hace y punto! Por eso venía mi duda de si era o no una buena idea decírselo con anticipación. Si ella se asustaba o no quería ir, pues iba a haber manera, ni siquiera, de meterla al carro.

Creo que estuve toda la mañana cuestionándome el no decirle nada y esperar hasta llegar. No sabía si les estaba ocasionando un trauma de por vida o si en realidad era una buena idea y exageraba demasiado con todo. De hecho, si me siguen en Instagram y vieron mis stories, sufrieron conmigo minuto a minuto. De hecho, me vieron más nerviosa que quinceañera antes de su primera cita. Nunca, repito NUNCA nadie me escribió tanto en redes para mantenerlos al tanto de que pasaba con Anto y como nos iba. Me preguntaban si Anto ya se había quitado corriendo o si yo ya me había desmayado de los nervios jajaja. Gracias totales por su cariño y su preocupación.

Escoger el lugar adecuado no fue fácil pero definitivamente tomamos la mejor decisión, nos atendieron muy bien, el centro tiene una decoración muy linda que distrajo a Anto lo suficiente para no querer irse mientras esperábamos en la salita de espera nuestro turno. Opté por decirle lo que iba a pasar justo cuando ya la estaba sentando en mi falda para poder sujetarla mientras le ponían la vacuna. Se asustó un poco, pero las enfermeras me ayudaron a explicarle y de manera muy discreta y con bastante delicadeza a sujetarla también para evitar que se mueva y pueda lastimarse mientras le ponían la vacuna. La chica que le puso la vacuna fue tan delicada que Anto no sintió el hincón, cuando Anto volteó la cabeza para ver que le habían hecho, ya le estaban colocando la curita. Lloró un poquito, pero por el dolor del líquido que, bueno, eso siempre duele un poquito. De hecho, nos tomaron una foto exactamente después de la vacuna que si se dan cuenta yo tengo más cara de susto que ella. Después de esa foto sintió el dolor y lloro un poquito, pero con la ayuda de las chicas logramos que se tranquilizara rápido, por eso en la segunda foto la sonrisa es un tanto rara porque se aguantaba el dolor. Después salió cantando y feliz. ¡Gracias a Dios! ¡Hasta oportunidad tuvo de trolearme!

Finalmente, si le dicen o no a sus pequeños, creo que depende mucho de cada niño. Por ejemplo, la próxima vez que le toque una vacuna a Anto, ya no voy a poder hacer lo mismo. Esta vez sí tendré que decirle a donde vamos a ir y que va a pasar. Yo le tuve terror a las agujas de niña y quiero que ella no pase por lo mismo. También tomen en cuenta al lugar que lleven a sus pequeños porque esto también es importante. ¡Que sepan poner bien una vacuna con el menor dolor posible es taaaaan difícil de encontrar! Una inyección la pone cualquiera, pero una vacuna para un niño es otro tema.