¿Pecho o biberón?




"Le estás dando pecho, no?", "Tienes que esforzarte para que te salga", "Seguro no quieres darle, ya te cansaste", "No le estás dando lactancia exclusiva!, uy que penaaaa", "Lo que tú tienes es psicológico, a todas las mujeres les sale leche". Estos son algunos dardos que recibí al compartir mi experiencia sobre la batalla de amor que emprendí para lograr que mi Salvador tuviera Lactancia Materna Exclusiva. Batalla que ha sido difícil enfrentar y que hoy entendí, que sería más sencilla si aprendemos a no juzgar.

Siempre pensé que dar de lactar sería una experiencia tierna y mágica, pero he atravesado tantos inconvenientes, que hoy me provoca mencionarlos y saber si ustedes, como yo, se han sentido juzgadas y hasta descalificadas por no ser un banco de leche para sus amados bebes. Ahí les va:
     - Mi Salvador no lograba un buen agarre porque mis pezones son pequeños. El succionaba, se formaban y luego volvían a su estado original. Eso lo irritaba. De tanto intentarlo, mis pezones ya tienen un tamaño decente jaja.
- Los momentos que cogía eran hermosos, pero cuando me agarraba mal, me hacía ver a judas calato. Me salieron grietas.
- Tomé avena, cacao, dos litros de agua y todas las recomendaciones caseras que se puedan imaginar, aun así mi producción es mínima.
- Utilicé pezoneras, pero se me caían, mis pezones son enanos, “los pitufinos”, así los llamo.
- También lo he intentado con una extractora eléctrica, pero no he logrado grandes cambios.
- Contratamos una asesora de lactancia, ella tampoco lo logró, me dijo que mi bebe tenía confusión tetina (biberón) - teta. Me sugirió que le diera la leche con una jeringa pero mientras yo trataba de practicar esta fórmula, mi bebe lloraba, se le derramaba la leche, se fastidiaba. Cada toma significó un estrés durante ese par de días que apliqué la técnica de la jeringa. Quizás a algunas mujeres les funcionó, a mi no.

Un día, mi esposo entró al cuarto, me vio llorar y me dijo, dale lo que puedas, sabemos que la leche materna es importante pero no determinará la felicidad de nuestro bebe, él está rodeado de amor.


La leche materna es irremplazable pero si por más que te esfuerces tienes problemas en darle de lactar, continúa con esta hermosa labor pero no te sientas culpable, pégalo a tu pecho y que sienta tu amor, ese amor tan profundo que si tuviéramos que dar la vida por ellos, lo haríamos.