Ni tan rosada, ni tan azul



Criar con la verdad

Desde pequeños nos idealizan un mundo perfecto, cual cuento infantil con príncipes rescatando princesas del castillo y con un final feliz; una vida planeada donde están obligados a enamorarse y casarse. Mujeres y hombres sin imperfecciones, encasillados en coronas y vestidos, con lindos tacos y brillantes espadas. 

No, no estoy en contra de Cenicienta, ni Blancanieves y menos de Rapunzel, todo lo contrario, de niña escuché una y otra vez sus cuentos y quedaba maravilla con sus hermosas historias, pero siempre tuve una gran interrogante, ¿Por qué el príncipe tiene que asumir siempre el papel de salvador?. No nos comamos cuentos, ni se los hagamos comer a ellos. Hoy tenemos la gran oportunidad de cambiar ese “Chip” y educar con igualdad sin estereotipos marcados, sin que las niñas tengan que estar siempre bellas, con cabelleras perfectas, delgadas y a la espera de su príncipe, ni que los niños estén obligados a tener un físico soñado, un bello rostro, menos a cabalgar un corcel blanco hasta encontrar la torre subir a rescatarnos.

Ni tan rosada ni tan princesa, ni tan azul ni tan príncipe. Queremos niñas que sepan salvarse solas, que no tengan necesidad de besar sapos o esperar el beso soñado para despertar de profundo sueño, independientes, fuertes, inteligentes, determinadas y que su confianza sea su mejor escudo; queremos niños que nos animen a salir adelante solas, que sepan respetarse a sí mismos para respetar a los demás, eliminar totalmente la palabra “Machismo” de su vocabulario, amantes de la vida y sobretodo que crean en la igualdad.

La vida pondrá una y otra vez a prueba a nuestros hijos, tendrán altos y bajos, es en ese momento donde tendrán que demostrar lo que papá y mamá les enseñaron, sabrán ponerle pecho y mostrar de qué están hechos, ponerse esa capa invisible de superhéroe que durante tantos años les hablamos y lucharán por sus ideologías en un mundo que te empuja a llevar una vida de revista, a una sociedad que los empuja la perfección.

No hay nada más transparente, no hay nada más sincero que educarlos con amor y en la verdad, rompamos ese cuento de hadas y preparemos el terreno para que caminen  solos por la vida. Tenemos la clave para educar a nuestros hijos en igualdad, exterioricemos ideas y prejuicios equivocados, prediquemos con el ejemplo, ese será nuestro granito de arena para la sociedad del futuro.  
  
Inspirando en el 11 de Octubre, “Día Internacional de la niña”.

Kiary Cardama
Comunicadora social de profesión, amante de los deportes y Mamá por vocación de dos pequeños niños, con una visión única de crianza: La mía. El blog somos nosotros, nuestras experiencias, sentido del humor y lenguaje transparente presentando la verdadera cara de la maternidad.