Desodorante casero en cinco minutos




No es ningún secreto que los desodorantes que a diario vemos en los anaqueles de los supermercados están compuestos de 90% químicos y el 10% restante de químicos maquillados con palabras bonitas. No solo eso, sino que vienen en envases plásticos que rápidamente se van a la basura y mil cosas más en el proceso de fabricación que da para hablar buen rato. Hace varios meses tenía ganas de fabricar mi propio desodorante, y esta vez te comparto una receta que estoy probando hace un tiempo, y que me está funcionando muy bien.

Ingredientes
- Bicarbonato 1/4 de taza
- Fécula de maiz 1/4 taza
- Aceite de coco 5 cucharadas

El bicarbonato lo venden en sobrecitos para repostería pero también lo encuentras en algunas tiendas a granel, como si compraras arroz. Yo lo encontré en una bodega dentro del mercado, en esa presentación. La fécula de maiz es la conocida “Maicena Duryea” y con una cajita basta. El aceite de coco ya lo encontramos por todos lados.



Paso 1 
En una ollita pequeña colocas el bicarbonato y la maicena. Lo mezclas bien y le echas cinco cucharadas del aceite de coco. Y enciendes la cocina a fuego bajo. En pocos segundos la mezcla se convierte en cremita así que ahora tu misión es mover y mover para que los tres ingredientes se integren. Mover y mover y mover por tres minutos. Y apagas la hornilla.







Paso 2 
Espera a que se entibie un poco y viertes la preparación en un pomo de vidrio. Para mi, el tamaño ideal es el del pomo de yogurt griego. Pero creo que mejor funciona, primero, todo lo que entre en un pomito pequeño como los de cremas de ojos, y el resto en el pomo de yogurt. Ahora, todo a la refri (abajo nomás) Déjalos descansar 24 horas y listo!




Paso 3
Lo sacas de la refri y está listo para usar. La textura es cremosa, pero con el clima tropical limeño de 12 grados, se puede endurecer un poco. Si pasadas alguna semanas sientes que se endureció mucho, puedes poner agua caliente en una taza y sumerges un minuto el pomo. Otra opción, creo, es arroparlo en un cajón, pero si hablamos de practicidad, lo del agua caliente es más viable, yo lo he tenido que "ablandar" solo una vez hasta ahora. Bueno, empiezas a usar el pomo pequeño, y el pomo grande consérvalo en la refri para futuras reposiciones.



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Esta receta es adaptada de varias opciones que fui encontrando tanto en google como en grupos de Facebook a los que recurrí para saber un poco más qué opciones usaban otras personas. Una de las recetas más fáciles que encontré, consideraba solo tres cucharadas de aceite de coco. La hice al pie de la letra y al inicio todo bien, pero pasada una semana de uso diario, empecé a notar que se me estaba manchando la piel. En realidad más que “manchando” me apareció una línea roja en la parte del pliegue de la piel. Primero pensé que talvez tuve un “arañazo” y no me había dado cuenta. Lo dejé pasar. En pocos días esa raya ya no era roja sino marrón. Entonces decidí dejar de usar el desodorante y volver a la marca comercial. Haciendo varias pruebas, me di cuenta que esta fórmula no se adaptaba a mí, pero también conocí otras personas que les pasaba lo mismo, no solo con desodorantes naturales, sino también con marcas comerciales, populares y no tanto.


Entendí entonces que cada cuerpo es distinto y talvez haya que hacer algunos ajustes en las medidas de mis ingredientes. Dicho esto, pensé: ¿y si le aumento aceite de coco, que he comprobado que restaura casi de inmediato la piel dañada? Porque -además- ya había leído bastante sobre las propiedades abrasivas del bicarbonato, y hay que tratarlo con mucha cautela. Entonces, pensé, seguramente a mucha gente le va bien, pero quizás mi piel es sensible y hay que bajar las dosis. Entonces, puse mi pomito de desodorante en un envase con agua caliente para que se disuelva, y poco a poco se fue volviendo nuevamente crema. Ahí, le agregué dos cucharadas más de aceite de coco y lo mezclé hasta que se integre bien, y nuevamente a la refri. Desde entonces, tengo más de un mes usando esta última mezcla y debo decir que está funcionando muy bien. ¿Manchas? Ni una sola. Protección: Perfecta.


Te cuento todo esto porque si bien, hace un año yo empecé a usar marcas de productos naturales, me creaban estas mismas complicaciones. Primero pensé que era alérgica a la cera de abeja, al bicarbonato, a algún aceite esencial, en fin, como dije, cada cuerpo es distinto y finalmente esta fórmula es la que se adaptó a mí, Lo que yo te recomiendo es que pruebes, que empieces con esta fórmula con más aceite de coco y veas si te funciona. Porque, si bien las madres andamos corriendo todo el día, no necesariamente es sinónimo de que sudemos muchísimo. Ese también es otro punto, que "no te abandone" y eso depende 100% de cada organismo.

Dicho esto, como resumen debo decir que creo que no he gastado más de quince soles en hacer este desodorante (lo más caro ha sido el aceite de coco que tuve que comprar un pomo de un cuarto de litro y he usado la mitad), he invertido unos diez minutos de mi tiempo, Incluso he invitado sutilmente a #PapáArtesano a probarlo, y también le ha ido bien. A él no lo hice pasar por la fase de experimentación, pero digamos, que también lo ha aprobado. Como les dije al inicio, todo es cuestión de probar porque cada cuerpo es distinto y reacciona distinto a cada producto. Trataré  de seguir probando más opciones naturales en los productos de uso diario, y si todo sale bien, les seguiré  compartiendo mis recetas!