Fuerzas de mamá




Hace casi 4 años que me siento la mujer más fuerte de todo el mundo. Hace casi 4 años que me siento súper poderosa. Hace casi cuatro años que soy mamá.

La maternidad me llegó sin yo ni siquiera pedirla ni pensarla. Me llegó de frente, como un regalo del cielo. Un regalo tan especial y tan preciso que hasta ahora me sorprende. La maternidad me llegó con Iker hace casi 4 años y desde ese momento me volvió una mujer fuerte y sobre todo segura.

Nunca antes había tenido opiniones tan fuertes como las empecé a tener con la crianza de Iker. Nunca antes había tenido tanta seguridad para defender mis ideales como mamá (como Stephanie). Nunca antes me había sentido tan fuerte sin siquiera hacer ejercicios jaja…

Las fuerzas que nos salen con solo ser madres son increíbles. Son fuerzas extraordinarias que nos invaden y nos nutren para cuidar a nuestros cachorros. Las fuerzas de mamá son únicas. Son irremplazables. Son grandiosas. Son de mamá.

Hace casi 4 años que mis fuerzas para hacer todo lo que nunca antes habría imaginado que podría hacer me controlan y me llevan a realizar este hermoso trabajo tan agotador y tan demandante. Y encima se multiplican estas fueras cuando nace otro bebito; otro hijito que te necesita.

Increíble.
Hermoso.
Admirable.
Mágico.

Las fuerzas de mamá no solo me sorprenden a mí sino también a mi pareja. Quien me admira con tanta pasión todo lo que logro con mis dos hijitos. Y también sorprende a Iker quien muchas veces me dice que soy una súper mamá o una mamá muy fuerte o una mamá que todo lo puede. Incluso me ha dicho que puedo hacer más cosas que papá. Complementos así solo me dicen que estoy haciendo lo correcto. Que todo este esfuerzo, que todas estas fuerzas están dando sus frutos y están sembrando más aún.