MADRE SOLO HAY UNA




Cuando me convertí en mamá, fue el momento más tierno y dramático de mi vida, en el quirófano sonaba “Bohemian Rhapsody” y segundos después escuchamos el llanto de Mafer, acercaron su cuerpo desnudo a mi pecho y le prometí que siempre trataría de tomar las mejores decisiones para ser felices -todos- juntos.

Luego, ella fue a neonatología y yo a sala de recuperaciones, unos minutos más tarde nos reencontramos en mi habitación. Todo era un cuento de hadas hermoso, hasta que llegaron las visitas y con ellas, una cantidad impresionante de “comentarios”.

Y es que al convertirnos en madres, automáticamente llegan las criticas, las “evaluaciones”, los consejos no pedidos, las recomendaciones buena onda, las que no lo son y un largo etcétera.

Me parece increíble la forma de interferir en la maternidad de una mujer, lo encontramos en nuestro propio entorno, en las redes sociales, ¡¡¡en todos lados!!! No basta con la gran incógnita que siempre nos planteamos casi todas las mamás: “¿Lo estaré haciendo bien?”, nooooo, también tenemos que escuchar las dudas que otras personas tienen sobre como nos desenvolvemos como madres; sencillamente por no hacerlas como todo el mundo lo hace, como se ha “hecho siempre”, o porque no queremos seguir las nuevas y revolucionarias tendencias de crianza o alimentación.

Al “parecer”, todo el mundo sabe más sobre nuestros hijos y lo que es mejor para ellos que nosotras, sus madres, las que los llevamos 9 meses en el vientre, las que los parimos y estamos “all day/all night” con ellos.
Pero no amiga, no lo saben, solo lo sabemos nosotras, y es por esa misma razón que lo estamos haciendo absolutamente bien, dentro de lo perfecto e imperfecto, lo estamos haciendo genial.

Creo firmemente que el instinto maternal es el mejor consejero que podemos tener, el corazón de mamá casi nunca se equivoca y debemos seguirlo cada que vez que nos hable, no dejemos que comentarios externos nos afecten y nos hagan cuestionarnos más de lo que ya lo hacemos.

Bien dice el dicho, MADRE SOLO HAY UNA, todas somos totalmente diferentes y es por esta razón, que nuestra crianza será única, estamos aprendiendo de la mano de nuestros hijos y ellos son los mejores profes de la vida. Basta con que intentes todos los días darles lo mejor de ti, si es así, estas en el camino correcto. No busques ser la mamá perfecta que el mundo exige, no te presiones, busca solo ser la mamá que tus hijos necesitan, a tu ritmo, a tus tiempos y bajo tu forma de ser.

¡Ah! ¡Y no te olvides! LO ESTAS HACIENDO MUY BIEN.