#YoMerecía




Yo sabía que merecía alguien valiente, que no sienta temor de coger mi mano para acariciar sueños juntos. Después de tantas vivencias o malos momentos, a veces nos olvidamos de lo que realmente merecemos.


Yo deseaba, ver en las pupilas de otro, emoción y admiración cuando me contemplara.

Yo pensaba que el hombre perfecto para mí no existía, porque quería que sea serio y responsable pero gracioso, noble y ocurrente como un niño.

Yo sabía que un gran porcentaje de hombres de mi generación le huyen al compromiso y yo soy de las que se compromete hasta los huesos.

Yo deseaba, que ese hombre me mirara con infinita ternura como si fuera una niña y con tremenda pasión, como si fuera una buscona.

Yo pensaba que era arriesgado compartir fotos en las redes sociales cuando estás enamorada porque la otra persona creería que es muy importante para ti, y al sentirse seguro de ese amor, no valoraría la relación.

Yo creía en el amor, pero nunca había experimentado esa estrecha y profunda complicidad que solo existe con él. Ahora sé porque tantos poetas hablan del amor y lo califican como el sentimiento, capaz de encender almas o apagarlas en un solo instante.

Yo quería un amor, cuyos padres le hayan enseñado amar y él, es solo el producto de un amor bonito, de esos que siendo viejitos aún caminan de la mano.

Él parece serio, ante la mirada del mundo, pero lo que más amo de él es su esencia, la capacidad infinita que tiene para hacerme reír y acompañarme en aquellos momentos, que dejo de creer en mí.

El hombre que elijas, tiene que disfrutar tus sonrisas y preocuparse por tus lágrimas, él debe tratarte como niña cuando le sonrías dulcemente y aplaudir que tú te sientas mujer cuando juntos toman decisiones importantes. Él debe aceptar tus quejas cuando estás en tus días difíciles y valorar tus aportes o consejos en todas las áreas de su vida. Eso no significa que haga lo que tú quieras, quizás en ocasiones hará todo lo contrario pero lo importante es que valore tus sugerencias porque te admira y considera.

Él debe amarte tanto que no se cansará de decirte que eres su vida, verbalmente o a través de simples acciones, pero que siendo "su vida" la relación que tienen no le genera angustia ni dependencia porque se aman en libertad.

El mejor ejemplo de amor, valores y gratitud que le puedes dejar a tus hijos, es que vean como tratas a su madre, y viceversa. Independientemente si siguen juntos como pareja o decidieron que era más saludable vivir separados. ¡Tú mereces un amor real!