Un destete respetuoso


 

¡Y llegó el día!

Este fue un gran paso para mí, pero sobre todo un gran paso para mi chiquitita, #BabyEli. Dejar su adorada tetita era un gran logro para ella. Y todo fue respetuoso, sin llanto, sin dolor. Respetamos sus momentos, sus tiempos y su ritmo. Creo que ella ya sabía que la etapa de la lactancia había llegado a su fin cuando aceptó de muy buena gana una leche de fórmula y su biberón. Se hizo independiente y supo reconocer que era momento de decir adiós a la tetita. Además mi producción cada vez fue menor, no solo por el trabajo sino porque lactaba menos. 

Pero ¿cómo se logra un destete respetuoso?
Primero descarte todos los métodos, que a mi parecer eran poco confiables. Ejemplo: colocarme cualquier esencia/producto en mi pecho para que ella le tuviera asco o dejarla llorar tres noches seguidas hasta que se acostumbre. Si nos íbamos a despedir de la lactancia, tenía que ser con dignidad y alegría.

Luego, pusimos en marcha el plan: No ofrecer, no negar. Este método consiste en que si tu hijo te pide el pecho, dáselo. Esto evita que se sienta rechazado. Pero si no te lo pide, no se lo ofrezcas. Así las tomas se van espaciando y tu pecho producirá menos leche y en algún momento ya no saldrá. A su vez, esto le da la seguridad al peque de que la lactancia ha llegado a su fin de manera natural.

También le compré a Eli un lindo biberón de Minnie Mouse con agarraderas. ¡LO AMÓ! E hicimos un cambio de fórmula y la aceptó muy bien. Ahora ni bien se levanta, me lleva a la cocina y coge su biberón y me dice: mi lechita, por favor.

Todo el proceso tomó aproximadamente un mes y medio. Hubo avances y retrocesos pero el mensaje era claro. Lo importante es la seguridad y hacerles entender de manera natural que la lactancia llegó a su fin. El proceso puede durar mucho más o incluso menos. ¡No se desanimen!

Oficialmente Eli dejó su tetita al año y 9 meses, y ahora es una saludable niña de 2 años.