Carta de mujer a mujercita



Hola Jimena, decidí enviarte esta cartita con la más hilarante ilusión de que en el cielo tengan facebook y puedas siquiera llegar a leer las primeras líneas que escribo con el alma triste y los ojos repletos de un profundo dolor, porque no tuviste tiempo de vivir, de enamorarte, de abrazar a tu madre y pedirle consuelo cuando te rompieran el corazón por primera vez, de postular a la universidad y disfrutar de tus propios logros, de sentirte emocionada al conseguir tu primer trabajo, de ser mamá. No tuviste tiempo pequeñita.

Te quiero contar, que llevo un corazón en mi vientre que late día a día. La vida de Salvador, así se llama mi bebé de casi 6 meses, logró que yo sintiera de forma más honesta y vibrante tu partida. Voy a compartir contigo un secreto, algo que jamás he contado en redes sociales, tuve dos episodios de amenazas de aborto. La última vez, era de madrugada, me levanté a orinar y vi sangre en mi ropa interior, grite “Martin…”, mi esposo se despertó asustado y yo lloraba en el baño, luego bajamos lentamente las escaleras y nos fuimos de emergencia. Esos minutos fueron eternos, sentía que cualquier movimiento podría hacer que pierda a mi bebé, pero Salvador fue concebido para existir y a pesar de las batallas que hemos enfrentado los tres, mi bebé, su hermoso padre y yo, él sigue allí, con esa actitud valiente y vigorosa que solo tienen los niños, los niños como tú.

Discúlpame que comparta contigo, un episodio tan difícil de mi vida pero siento que a tu corta edad, te enfrentaste de manera valiente a la muerte. El haber vivido este momento me hace comprender en uno por ciento el infinito dolor de tus padres al saber que ya no podrán acariciar a su niña bonita. Pero sabes algo Jimenita, muchas personas debemos esperar toda la vida para ser recordadas y transcender en el tiempo, tú y tu sola existencia te hará eterna.

Gracias a ti, todos los peruanos hemos salido de esa inercia asquerosa en la cual sucumbimos, ahora queremos justicia, pedimos pena de muerte, deseamos que tu vida tenga un significado y así será.  Sé que como periodista y coach no debería desear la pena de muerte, pero no quiero que dejen libre a esta bestia, me tiemblan las piernas al pesar que por tercera vez podría burlarse de un sistema de justicia torpe e injusto, ironías de la vida. Hoy me quito el uniforme de #CoachDevida para dejar pasar a la madre iracunda, triste e indignada que nace en mí y que como muchas/os pido justicia por ti Jimenita, por mi Salvador y por todos los hijos de alguien.



Adiós Jimenita, la hija de todos los peruanos.