Yo no beso a mi hija


Hace unos días leí un artículo muy interesante en el periódico. Éste hablaba sobre lo riesgoso que era darle besos en la boca a los bebés y niños pequeños.
El riesgo que planteaba el artículo era meramente desde el punto de vista de la salud, como, por ejemplo:

1)    Caries: las caries son una enfermedad dental transmisible producida por las bacterias que vienen de la boca de los seres humanos. 

2)    La gripe: es la enfermedad infecciosa más contagiosa de las vías respiratorias y precisamente es más común en invierno que se transmite por la saliva o por respirar el mismo aire. Si no se cura bien, podría generar insuficiencia respiratoria en niños.

3) Meningitis: esta infección bacteriana se transmite por besos y flujos salivales. Provoca inflamación en las membranas del cerebro y la médula espinal y podría ocasionar graves consecuencias si el paciente no se atiende rápidamente. Por suerte, ya se puede prevenir por medio de una vacuna.

4) Paperas: esta enfermedad es causada por un virus que se propaga por la saliva, al respirar, toser, estornudar o besar. No hay un tratamiento, pero sí una vacuna que se incluye en el Programa Nacional de Inmunización.

Pero además del tema de las enfermedades, está el tema social. Y para esto, contaré MI experiencia y punto de vista.

El otro día, me despedí de Grace y de Giulia, a Grace le di un beso en la boca como siempre y cuando me acerqué a despedirme de Giulia, quería besarme en la boca, “como mamá”, a lo que me negué y le di en el cachete como siempre. Lo mismo hizo otro día con Grace. Y no es que no me guste besar a mi hija, lo hago en su cachete, barriga, cabeza, manos, pies, etc. Puede ser normal para algunos y bien si así lo deciden, pero me pregunto, si lo hacen, ¿hasta cuándo? ¿Para siempre?

La explicación que le dimos a Giu fue que “sólo mamá y papá pueden besarse, a ti NADIE puede besarte en la boca”. ¿Y por qué NADIE? ¿No es muy extrema esa posición pues ella crecerá y seguro amará a alguien? Bueno sí y de hecho se besará y mucho, pero ahora, a sus 2 años y medio, Giulia es la “inocencia andante” y lamentablemente en el país en que vivimos, no quiero que aprenda a dar besos a todos, no quiero que le parezca normal el besar en la boca a la gente pues eso facilitaría el trabajo a los pedófilos que son tan comunes en nuestra sociedad. 

Lo más probable es que cuando vaya creciendo, le cambiemos el discurso. Cuando entienda más sobre lo malo y bueno de las personas, le diré que puede besar a quien ella “quiera” entendiendo querer como el afecto que sienta a tal persona, o ame, como papá ama a mamá.

Antes de escribir esto, me informé un poco y leí varios casos sobre niños de entre 7 y 9 años, que fueron besados en los labios por sus padres y al parecerles eso normal, lo repetían en el colegio y para los profesores era muy difícil saber si era por afecto, por acoso o por fastidiar al amigo, a los niños que no crecieron con esa costumbre.


Lo que sí enseñaré a Giu es hacer respetar su espacio, sus decisiones y su voluntad.