Calmando nuestra mente




En el duelo o en cualquier situación difícil que nos suceda, nuestra mente se activa y los pensamientos no dejan de entrar. Es como si se le apretara un botón de encendido a nuestra mente y ésta empezara a funcionar sin parar.

En general los pensamientos que tenemos no son muy positivos, generalmente son tormentosos, son pensamientos que nos lastiman. Nos llenamos de temor y se paraliza nuestra vida.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo podemos calmar nuestra mente? ¿Cómo podemos dejar de pensar tanto?

Una forma que a veces no resulta tan sencilla es traer a nuestra mente al momento presente. ¿Cómo? Dándonos cuenta del AHORA, del HOY, de los que estamos viviendo en este preciso instante. ¿Cómo te ayuda a eso? Puedes narrar lo que estas haciendo. 

Por ejemplo: Ahorita estoy preparando la comida, me estoy metiendo a la ducha, estoy sacando la ropa que me voy a poner hoy, me estoy levantando de la cama, estoy tomando un café. El nombrar lo que estamos haciendo nos ayuda mucho a estar en el momento presente. Nos ayuda a traer a nuestra mente de regreso y la obligamos de alguna manera a no pensar. ¡Inténtalo!

Otra forma es no pelearnos con los pensamientos que se asoman a nuestra mente. Mientras más nos peleemos con ellos, vendrán con más fuerza y más seguido.

Viene un pensamiento (generalmente no es bonito), recíbelo, recíbelo con amor, obsérvalo, déjalo entrar, mira por qué ha venido, por qué esta ahí, que te quiere enseñar. Una vez que lo hayas observado, déjalo ir, suéltalo con amor, observa como se va, respira...Poco a poco los pensamientos vendrán cada vez menos, se quedarán en nuestra mente cada vez por menos tiempo, hasta que llegado un día, ya no vendrán más.

Hay que educar a nuestra mente, hay que tomar nosotros las riendas, hay que ser los pilotos de nuestra vida y dejar de lado al piloto automático.



¡Sí se puede!

Con amor,