¡Límites reales!



Una de las cosas más difíciles para nosotros los padres es crear límites para nuestros hijos pero cuál es la diferencia entre límites que creemos que nuestros pequeños deben cumplir y los límites reales.

¿Cuál  es el límite correcto entre ser muy permisivos o muy estricto? Porque ambos tienen consecuencias muy duras y encontrar el punto medio es complicado.

El establecer reglas, autoridad, marcar límites en la crianza y educación inicia en casa no en el colegio y es que a veces confundimos que el colegio  tiene toda la responsabilidad pero estos límites como la tolerancia, respeto y demás empieza desde nuestro hogar y con el ejemplo.


Los límites en el hogar ayudan a los padres a inhibir comportamientos indeseados y constantes que puedan crear   repercusiones en el futuro y a su vez ayudan en el manejo en otros aspectos de la vida del niño como la escolar y la social. “Cuando los niños conocen los límites, se sienten más seguros en su entorno, una vez esto sucede se sienten libres de explorar con el conocimiento de lo que es y no es permitido. Sin límites apropiados los niños tendrían demasiadas opciones y crearía confusión.”

Todo este discurso está más que claro, por simple lógica nuestros hijos no pueden andar por la vida sin ningún tipo de límite o regla por más mínima que sea. Desde las reglas de comportamiento en la calle digamos un restaurante en donde se debe guardar cierta compostura o en casa de algún familiar. 

Los límites reales con aquellos que pueden cumplir según la edad y capacidad de entendimiento del pequeño así como la capacidad emocional e intelectual. Limites que generen autonomía y confianza, limites como dice el título “reales”.   

Nosotros como padres debemos identificar en que momento también los cruzamos y no solo al momento de las consecuencias y castigos ya sea porque venimos de una generación en donde predominada el castigo físico, que aún prevalece en ciertas familias, en donde la palabra podría destruir el autoestima sin que los padres se dieran cuenta del impacto a futuro.

Una crianza estricta, autoritaria sin considerar las opiniones y/o necesidades de los niños es simplemente frustrante. Los niños empiezan a generar un rechazo ante la llamada autoridad de los padres  dañándolos en su capacidad de autorregulación y aprendizaje.

No hay una receta o manual universal para poder guiarnos ya que cada niño es un mundo diferente pero antes de poner límites debemos considerar la personalidad de nuestro hijo,  el entorno amical y familiar, analizar patrones de conducta y no guiarnos solo de lo que nosotros pensamos que está bien o mal. Es un tema complejo ya que cada familia tiene una visión diferente pero bajo mi experiencia de mamá es mejor escuchar lo que piensan nuestros hijos y a hacerlos razonar dentro de su capacidad de entendimiento (según su edad) y poder establecer los límites reales.

Pero que sucede cuando tienes un niño diagnosticado con TDAH, en donde presentan ciertos cuadros de comportamiento poco entendidos por muchos y propios del mismo trastorno y  por dar algunos ejemplos puedo nombrar algunos:
  • No respetan turnos tanto de juegos o para hablar
  • No se pueden quedar quietos ya sea por presentar hiperactividad o simplemente porque la actividad no les parece estimulante ya sea a la hora de comer, alguna visita médica, etc.
  • Cuando desean algo y no pueden entender por qué no se le entrega ya que su concentración máxima está en su objetivo y no en escuchar razones  aquí aplica por ejemplo las compras en un supermercado.
  • Cuando no pueden controlar su impulsividad en ciertas situaciones de presión.

Para el mundo, nosotros los padres por lo general seremos los “CULPABLES” de estos comportamientos ya que desde el primer segundo son etiquetados como “Niños Malcriados”.

Hace un tiempo nos sucedió un episodio y para ser bien sincera nos pasa a diario pero cuando te concientizas  aprendes a vivir con las miradas inquisidoras o hasta algún tipo de comentario desatinado de algunas personas que creen ser los dueños de la verdad o que creen conocer los patrones de conducta de tu hijo. 

Y claro hay momentos en los que puedes ser muy parcial en esa situación y hacer caso omiso o simplemente voltear y decirles “Gracias, pero no se meta” educadamente porque ante todo no puedes demostrarle a tu pequeño Hulk que pierdes los papeles y no logras controlar tus emociones algo que se les repite a diario.

Así que para empezar y lo repito desde mi experiencia como “mamá tdah” lo primero que podemos hacer es mantener la calma y respirar y lo repito porque estos cuadros por lo general se repiten varias veces al día en distintos momentos y obviamente nos crea un agotamiento general, es no sentirte culpable de corregirlos ya sea en privado o en público, de ponerles límites lógicos y razonables ya que eres tú su guía y su soporte. Recuerda que ellos se sienten seguros con límites.

Jamás pero jamás permitas las faltas de respeto así esté en una crisis, cuando esté ya calmado explícale que no es correcto las faltas de respeto ya sean verbales o físicas, así como las luchas de poderes entre padre e hijos y evitar no cumplir con las consecuencias impuestas es decir si les das una consecuencia, ¡cúmplela!

No lo sobornes, manipules, ni supliques o implores para que hagan caso ya que tu figura de autoridad se verá cuestionada y para niños de voluntad firme es un juego muy entretenido ver como tu autoridad llega a un límite.


Por último enseña con el ejemplo sin gritar o perder los papeles y si estás apunto pues date media vuelta, camina y respira!  Crea límites reales para no generar un estrés extra ya que si ellos sienten que no cumplen con tus expectativas (porque si pasa) genera una baja autoestima y esto puede llevar a situaciones más complicadas, usa un lenguaje claro y firme acompañado de posturas correctas en donde le muestres al niño que tú eres la que lleva la situación.

Ponernos en los zapatos de nuestros hijos, ya conociendo sus límites podemos tener parámetros razonables en ellos desde su nivel de aguante y tolerancia al estrés como por ejemplo si sabes que no puede quedarse mucho tiempo sentado en un solo sitio pues puedes tener un plan de contingencia, una mochila de actividades para que genere interés.

Somos mamás pulpos y aún vivimos en una sociedad poco tolerante pero con paciencia y buen humor podemos superar diversas situaciones y si pierdes el control como me ha pasado pues no te sientas culpable y no te detengas, levántate y continúa.  Este es un  trabajo 24/7 súper sacrificado pero en un futuro verás que valió la pena. 

Un día a la vez.