No quiero hijos machistas



Me tocó criar dos hijos hombres. Me tocó vivir con tres hombres en esta vida y eso me da una tarea importante como parte de mi misión en esta vida: no tener hijos machistas. 

Quiero que mis hijos sean lo suficientemente fuertes para sobrevivir a este mundo lleno de prejuicios y estereotipos. Si, es una locura pensar que a estas alturas de la vida (año 2017) tengamos que seguir luchando por la igualdad de género. Me parece increíble, pero más increíble me parece no hacerlo y dejar pasar por alto algo TAN importante para las siguientes generaciones. 

Hace poco conocí a una persona muy empeñada en ser activista con este tema. Ella tiene una hija mujer y si... la tiene más difícil. ¿Aunque de eso también se trata la igualdad de género, no? pero la realidad es que aún es mas yuca con las mujeres, pues un simple "qué bonita estás" ya es superficial. Mientras que a los niños les dicen "qué fuerte estás / qué grande te ves": ¿Notan la diferencia? ¿notan el mensaje que se les da a los niños y a las niñas desde pequeños? 

¿Fuerte, verdad?

Es un tema delicado, pues este post no es para entrar en muchos detalles. Este post es para contarles que mi misión como madre es criar hombres involucrados. Hombres empáticos, hombres cariñosos, hombres reales, hombres que tengan la confianza y seguridad de elegir lo que les guste y no tener miedo al odioso "qué dirán". 

No quiero hijos machistas. No quiero hijos que se crean superiores solo por ser hombres.

Quiero hijos que sepan que no hay diferencia entre niños y niñas. Que todos somos personas y que todos podemos hacer todo lo que nos propongamos y que por ende, merecemos la misma recompensa (cuando se trata del trabajo remunerado también).

Este trabajo es duro porque no hay mucha consciencia en esto. Damos por hecho muchas cosas y nos las cuestionamos y terminamos perpetuando el papel débil de las mujeres y el papel de macho fuerte de los hombres. 
Quiero que mis hijos puedan usar rosado y que no les digan femeninos. 
Quiero que mis hijos lloren y que no les digan débiles.
Quiero que mis hijos expresen lo que sienten y que no les digan mujeres.
Quiero que mis hijos sean ellos en todo su brillo y que no les importe un pepino lo que la gente decide decir o ver en ellos. Porque cada uno de ellos (Iker & Niko) son lo que ellos mismos deciden ser y no lo que "los otros" quieren decir. 

Quiero que mis hijos defiendan a las mujeres y las pongan a su misma altura.
Quiero que mis hijos vean a las personas por quienes son y por sus actos y no porque son mujeres u hombres.
Quiero que mis hijos sepan todo lo que las mujeres venimos luchando por la igualdad. Porque información es empoderamiento.
Quiero que mis hijos respeten a las mujeres.
Quiero que mis hijos cuiden a las mujeres tan igual como ellos se cuidan a sí mismos; porque las mujeres no somos débiles y podemos ser igual o más fuertes que los hombres. 

Esta chamba es dura. Es tener que convertirte en una madre activista y luchar por combatir los estereotipos y el machismo desde casa – siendo madre. Y sobretodo demostrando a mis hijos que mamá también es fuerte, que mamá también construye, que mamá también arma y repara. Es demostrar que mamá y papá pueden hacer lo mismo.

En casa papá es quien cocina y mamá arma legos. Y viceversa porque los dos podemos hacer TODO.

Y cuando nos cruzamos en la calle con una amiguita ya no existe el decirle “qué bonita estás” ahora es “QUÉ FUERTE Y GRANDE ESTÁS”.

Porque en las palabras está el cambio.


Al menos así empezamos con nuestra familia; para que mi hijo de solo 3 añitos, empiece a escuchar cómo se trata a todos.