Mami, confía en tus instintos


Ahora que han pasado casi 12 años desde que nació mi hijo mayor, soy consciente de los muchos errores que cometí, de las muchas cosas que hice solo porque me dijeron que así debían ser y no porque tenía convicción de ellas, de las cosas que hubiera hecho diferente.

Algunas, las pude corregir con mi segunda hija, algunas no. Pero lo que sí hubiera querido que alguien me diga cuando estaba embarazada es: no tengas miedo, CONFÍA EN TUS INSTINTOS.

La más grande convicción (y quizás la única que tenía en ese tiempo) era la lactancia materna. Quería dar lactancia materna exclusiva. ¿Cuánto tiempo? Pues el pediatra de mi hijo me dijo que debía darle un año, que después ya no aportaba nada. A pesar de tener leche en abundancia para esas fechas, y a pesar de que mi enano no quería dejar de lactar, al año y un mes ya estaba destetado.

Hace 12 años no teníamos el acceso a la información que tenemos ahora. Hace 12 años no era la costumbre googlearlo todo. No se sabía mucho del porteo, ni del colecho, del baby lead weaning, de los fulares, de la lactancia materna prolongada, ni de esos maravillosos polos de lactancia que te facilitan la vida cuando estás en la calle. Ay, si supiera todo lo qué sé ahora…

Salí de la clínica, primeriza, temerosa y, obvio, con las indicaciones del pediatra memorizadas: lactancia cada 2-3 horas de ambos lados, botar chanchito después de lactar, limpiar el ombligo, dormir de lado, bajarle el prepucio para limpiar.

Para alguien como yo, que nunca jamás había tenido mayor contacto con bebés ni niños pequeños, que no sabía ni cómo jugar con ellos o siquiera hablarles, era un reto. Y seguir las indicaciones al pie de la letra era indispensable.

Doce años después, mucho más informada y segura de mis convicciones maternas, hay cosas que hubiera hecho y otras que no. Pero si de algo estoy segura es que hubiera querido escucharme más a mí misma, confiar más en mis instintos, desde el inicio.

En esta época, donde la información sobreabunda, donde puedes encontrar argumentos igual de válidos para posiciones opuestas (algunas muy descabelladas), es factible marearse, perderse, dejarse llevar, o querer hacerlo todo por si acaso, porque en la maternidad no estás 100% segura de casi nada, porque no ves los resultados en el corto plazo.


La buena información sumado a los instintos maternos puede ser algo muy poderoso. Empodérate, infórmate, pregunta, pero reflexiona y escucha tus instintos.