Cómo organizar la lista de la compra



Acompáñame a ver esta triste historia.

Decides que esta semana sí o sí la rompes con la compra. Te organizas, ropa cómoda, zapatillas, cero interrupciones, tienes dos infinitas horas para pasear por los corredores del supermercado, ida y vuelta, fila por fila, recorriendo cada pasillo cual gusanito para que no se te escape nada. Sabes lo que tienes que comprar y nada te hará cambiar de opinión. Esta semana tu menú es incorruptible. Sabes qué necesitas para la casa y qué no. De pronto la degustadora/impulsadora te mira, huyes, te antojas, ignoras, vuelves porque tampoco queremos que piense que una es descortés, ¿no? Bueno, parece que este producto en serio me sirve, parece que es vital, de hecho lo pruebo, ¡cambié mi menú semanal! ¿Y este otro? Dicen que es bueno y yo nunca lo he probado, a decir verdad siempre he querido ser repostera, ¡esta semana me inicio! Tengo guardados en mi bookmark unos videítos de unas recetas que se ven facilísimas, ¡justo las tengo aquí en el celu! y ya que estamos en el super, pues compremos todos los ingredientes, tampoco es que yo quiera regresar solo por una cosita después, y a decir verdad yo siempre quise ser Martha Stewart, voy a organizar la casa también, hay unas cositas que me faltan y ya que estamos….

¿Te suena conocida esta historia?

No hay nada más frustrante que volver de hacer las compras, sin saber si realmente compraste lo que tenías, sabiendo que seguro has traído cosas que nunca usarás, y que seguro vas a tener que volver por todo eso que te olvidaste. Y lo peor de todo, sin saber en qué se te fue todo el dinero que llevaste. Sea que vayas al supermercado o al mercado, es vital llevar una lista para no desviarnos, para no olvidarnos de nada y para evitar caer en la tentación de comprar cosas innecesarias por eso de “ver si necesito algo de aquí por si acaso”.

A mi me costaba mucho organizarme, pero lo que me ha salvado es hacer mi lista por sectores.

¿Por qué por sectores?

Porque así puedo ir a una zona y saber que solo necesito –por ejemplo- ocho productos de ahí, ni uno más, ni uno menos. Y terminada esa zona, no tengo que volver por los “por si acaso”.

¿Quieres probar si te ayuda? Es muy fácil. Solo necesitas tener tu menú semanal a la mano.

Y empezamos por plato diario.

Por ejemplo: Lunes toca Lentejas con huevo frito y zarza de cebolla.
Coloco en el recuadro de abarrotes: arroz, lentejas.
En el recuadro de carnes: pollo y huevos.
En el de verduras: cebolla, limón.

Paso al siguiente día: Martes toca Tallarines rojos.
Coloco en el recuadro de abarrotes: Fideos.
En el de verduras: Tomate, zanahoria.

Y así con todos los días. Terminado de revisar mi menú semanal, tendré cada recuadro de cada sector solo con la lista de los productos que debo comprar.

Luego paso a la de las frutas, revisando mi lista de lonchera semanal. Y finalmente a la de limpieza, chequeando -antes de salir de casa- qué se me ha acabado y necesito en este rubro.



Puedes descargar la lista de la compra que he preparado con mucho cariño aquí


¡Y a organizarse!