YO NO HICE COLECHO CON MI PRIMER BEBE



Cuando me convertí en mamá me sentía totalmente perdida. Cuando nació Naya, con Daddy Nate decidimos que cosas hacer y que no con ella, entre ellas no discutir frente a ella (que hasta hoy no lo cumplimos al 100), cómo la íbamos a educar y también si íbamos a dormir con ella.
Decidimos que el colecho no era una opción para nosotros. Estábamos 100% seguros de que era lo mejor para todos nosotros y es que Naya nació tan diminuta que nos moríamos de miedo de que la vayamos a sofocar mientras dormíamos.

Además de lo pequeña que era, otras excusas razones eran que no podíamos dormir bien por la noche y necesitábamos nuestra privacidad para ser íntimos. Nuestra falta de creatividad y tolerancia -de padres primerizos- nos llevó a dejar que nuestra niña duerma sola. Ojo, ella dormía de maravilla porque no tenía que escuchar los ronquidos de daddy Nate pero esas 5 noches al año que Naya durmió con nosotros, sentimos que fueron el fin del mundo porque claro, ella no sabía cómo dormir con sus padres y era un martirio acomodarse. 

Cuando me volví a embarazar, vi la luz, pero en realidad vi a Naya enorme. Habían pasado 2 años de nuestras vidas y de pronto sentí que me perdí de muchas noches juntas apachurradas en la cama. En un abrir y cerrar de ojos mi bebé había crecido y me arrepentí de mis tontas reglas.

Me sentí culpable, sentí que fui muy estricta con algo que no debí. Por eso, cuando llegó nuestra segunda bebé, las reglas cambiaron totalmente. 

Si bien es cierto, nosotros tratamos de entrenar enseñar a Naya a que no duerma en nuestra cama mientras su hermanita estaba recién nacida, terminamos fracasando en el intento porque lo más importante en ese momento, para nosotros, era descansar y hacer que ambas niñas se sientan amadas y bienvenidas, nuestra cama incluida.

Muchas cosas han cambiado desde el momento en el que nos convertimos en padres por primera vez hasta el día de hoy.  Casi casi no hay noches en las que dormimos sólo Daddy Nate y yo solitos en nuestra cama, pero no podemos ser más felices de lo que somos ahora. Nuestras hijas se emocionan cuando las echamos en nuestras camas y suspiran de alegría. 

Yo no era fan del colecho, pero ahora soy partidaria. No es cómodo para nada, pero en un abrir y cerrar de ojos, mi primera bebé está a puertas de cumplir 4 años y mi segunda bebé ya tiene 1 año y medio y no estoy dispuesta a perder el tiempo, me voy a llenar de apachurros y besos lo más que pueda antes de que les de vergüenza besar a su madre -¡jamás! a la madre se la besa hasta con las barbas tocando el piso-. 

¿Cómo duermes en casa? ¿Practicas colecho o decidiste ponerlo en su camita desde pequeñito?
(ojo, ninguno es mejor o peor; cada uno hace lo que mejor funciona en tu familia y yo les cuento mi experiencia y yo respeto muchísimo tus decisiones) 


 Hasta la próxima mis hermosxs.