Los hermosos dos años pasan a ser sabrosos



2 años 8 meses y los retos solamente se incrementan. 

¡Qué difícil!

Qué difícil es no perder la paciencia. Qué difícil es no volverte loca. Qué difícil es no hacer una rabieta también y qué difícil es mantener la compostura para ayudar a tu hijo a pesar de todo. 

Si... nuestro trabajo es duro. Es cansador. Pasamos de un reto a otro en cuestión de segundos.

Pasamos pruebas de paciencia, de amor, de respeto, de autocontrol y más, a cada rato. Estamos siendo probados por nuestros hijos cada vez que ellos hacen una rabieta o tienen una explosión de emociones que aún no saben manejar. Y es que es la única forma en la que todo nuestro ser se pone a muestra: Estamos desnudos frente a un niños de +2años que nos saca a flor de piel todo lo que tenemos guardado y todo lo que no conocemos que tenemos y/o somos jajaja. 

Las rabietas son intensas.

Tengo que admitir que con los meses se han ido poniendo peor. Pero, ¿por qué peor? Sacándole la connotación negativa, me refiero a que cada vez son más fuertes. Más seguras por parte de lo que Iker siente.

Cada vez las rabietas tienen mas forma de lo que Iker está buscando. Y es un reto más intenso para mi porque ahora no solo es un grito o un llanto; ahora son explicaciones, son frustraciones, son molestias y son negociaciones en las que muchas veces tengo que callar y dejar que Iker saque todo lo que lleva dentro para recién poder "conversar tranquilamente". 

Las energías se agotan... y a veces no tienes tiempo de recargarte cuando de repente... empieza otra rabieta.

¡Es difícil! Sí que lo es.

Pero de todas las veces que me pasa, siempre trato de sacar algo bueno. Porque creo que todo momento colorado, como solía decirme mi papá, se debe aprender y rescatar algo. Y eso es lo que trato de hacer.  

Los aprendizajes que las rabietas nos dan son muy importantes porque así, nuestros hijos pueden recordar en eventos futuros, cómo se solucionó algo parecido. Y a nosotros, los padres, nos sirve para saber cómo manejar mejor esa situación en particular.

Así que, en mi experiencia, me parece muy importante siempre conversar al final de estos eventos para poder entender mejor qué pasó y qué hicimos para solucionarlo. 

"Pero solo tiene 2 años... no va a entender..." Sí, sí van a entender.

Ellos se dan cuenta de lo que sienten y porqué lo sienten pero necesitan de nuestra ayuda para verlo más claro y para poder guardar en su mente esos momentos tan importantes que trae una  rabieta.
Esto los va a ayudar a que cuando crezcan, sepan manejar de la mejor manera sus emociones y lleguen a soluciones/conclusiones más acertadas dependiendo de cada situación en la que se encuentren. 


Así que mamis y papis;  muchas fuerzas y mucha paciencia que esta etapa es clave para ayudar a nuestros hijos a desarrollar gran parte de su inteligencia emocional. Algo tan importante para su crecimiento y su desarrollo personal (seguridad y confianza en ellos mismos).