Berriches 24/7


Estaba parada esperando que salga mi pedido en un restaurante de comida rápida. #PapáCaco me había dejado solita con los dos mientras recogía una caja de donas. Mateo estaba tranquilo. Pero Eliza era otro cantar.

Tenía que estar atenta al llamado por lo que no permití que Eli se alejara mucho. Y eso a ella no le gusto. Se tiró boca abajo en medio del restaurante y comenzó la pataleta.

Esta pequeñísima parte de mi vida, se llama: historias terroríficas de berrinches parte I

Mi cara era de autogol. Mis ojos se salían de sus cuencas. Mateo me miraba aterrado y todos los comensales miraban a mi hija quien no paraba de gritar. Me acerqué suavemente a levantarla y me comenzó a patear y a arquearse como poseída. Retrocedí y comencé a sudar frío.

Había un chico en particular que miraba a mi hija con los ojos como platos. Estoy segura que si ese chico quiso ser padre, mi hija le quito todas las ganas.

Mi pedido salió y no sabía si coger mi hamburguesa o dejar que mi hija siga chapando con el suelo. #Dondeestáelmeteorito

Mientras me debatía en coger mis bolsas y correr cruzando fronteras – con mi respectivo hamburguesón, apareció #PapáCaco y sacamos a Eli del trance. Siguió quejándose todo el camino. Yo no dejaba de sudar. Estaba más sudorosa principiante de zumba en clase de Helky de Hey Mountain Girl.

Ni más vuelo a salir de la casa. Fácil mañana pegan en todos los restaurantes nuestra cara como persona no gratas. ¡Qué papelón!, le dije a Caco.

Lo cierto es que igual tengo que salir de mi Baticueva quiera o no. No puedo invernar con los chamacos en mi casa porque la vida continua y sea como sea Eli sigue haciendo berrinches 24/7 en casa o fuera de ella.

He probado varias técnicas como la de la sillita de pensar #sebajoenone, ignorarla #gritomás, darle amor y abrazos #memordioelcuello y finalmente llamarle la atención #sepasomisgritosporelcucú.

Soy nueva en esto de los berrinches. Mateo no los hizo. Y pensé que como había descubierto la pólvora mágica en la crianza de niños buenos y tranquilos, Eli sería exactamente igual. PERO NO ES CIERTO. Este tipo de pruebas – aka berrinches – son para ponerle sazón, batería y reggaetón a la maternidad. La gran capacidad de amar a un hijo no es solo para cuidarlo y protegerlo incondicionalmente, sino – creo – que es para no correr sin mirar atrás.


Se aceptan consejos pues como me creía la gurú de la buena crianza me salté las charlas de los berrinches por 5 años. Ahora pues, la que quiere celeste, que le cueste.