¿Y qué pasa con nuestro matrimonio?



¿Cómo vivimos la muerte de un hijo en pareja? ¿Qué sucede con nuestro matrimonio? ¿Cómo nos recuperamos juntos? ¿Cómo afrontamos esta pérdida sin separarnos? 

Perder un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre y a un padre. Sabes que te espera un largo y duro camino, el más duro que tendrás que caminar... ¿cómo saber que tu matrimonio podrá sobrevivir a esto?

Para empezar tenemos que darnos cuenta que si bien hemos perdido el mismo hijo, cada uno a su manera ha perdido a su propio hijo. ¿A qué me refiero? A que cada uno tuvo su propia vivencia con ese hijo, su propia historia. La relación que yo tuve con Gabriel no es la misma que la que Juanjo tuvo con él.
Y si partimos desde esa creencia, entonces el duelo que cada uno va a vivir por la muerte de ese hijo, será su propio duelo, tan intimo y único. Cada duelo es así, es único pero, al haber perdido al mismo hijo se podría pensar que los duelos pueden ser similares y que uno puede entender lo que el otro esta viviendo y sintiendo y que se va a poder caminar juntos...pero la realidad es tan diferente.

Cada uno va a tener su propio proceso, su propio tiempo, sus propias formas...tal vez esto no coincida con las de su pareja, lo más probable es que no coincidan, entonces ¿qué hacemos?

  • Respetemos. Respetemos el duelo de la otra persona, respetemos sus tiempos y sus formas, respetemos sus silencios y sus lágrimas, sus llantos desconsolados, su rabia, su ira, su indiferencia, sus gritos...respetemos, respetemos porque no somos el otro, respetemos porque el/ella tiene sus propios motivos y sus propios recursos.
  • Comuniquémonos...comuniquemos lo que sentimos y lo que pensamos, no dejemos al otro imaginándose lo que podríamos estar pensando. Comuniquemos lo que sentimos con respecto al hijo/a que se fue. Tratemos en la medida de lo posible de abrir nuestro corazón con nuestra pareja. Tratemos de no mostrar una careta ante el otro, tratemos de no hacernos los fuertes.
  • Hagamos un compromiso, un compromiso de sanar juntos, de ir a terapia juntos, de ir a algún grupo de ayuda, de leer el mismo libro...un compromiso de comprometernos a recorrer cada uno su propio camino pero siempre tomados de la mano.
  • Honrar. Honremos el duelo y la forma de nuestra pareja.
  • Pasar tiempo juntos. Ir a comer algo, al cine, a pasear o simplemente caminar tomados de la mano en silencio.
  • Honrar la muerte del hijo juntos. Hacer algo en su honor juntos.
  • No buscar en otras cosas o en otras personas el apoyo que podemos encontrar en nuestra pareja.
  • No apurarse el uno al otro. Vivir lo que haya que vivir en el tiempo que sea necesario.
  • Hablar del hijo/a que murió. Mencionar su nombre, recordarlo juntos.
Recordemos que al otro también le duele, que el otro también sufre, que al otro también se le ha roto el corazón en mil pedazos... ¡qué mejor que sanar nuestros corazones juntos!


Con amor,