¿Qué me enseñó la partida de Gabriel?




  
Definitivamente la partida de un hijo cambia tu vida. Nada volverá a ser igual. Tú cambias, tu familia cambia, tus amigos cambian, tu entorno cambia. Pero no porque todo cambie quiere decir que nuestra vida nunca más volverá a tener color. Depende de nosotros aprovechar estos cambios, depende de nosotros el encontrar lo positivo, depende de nosotros el transformar el dolor en amor y en un motor para trascender y lograr ser mejor persona, mejor ser humano. Depende de nosotros el descubrir las enseñanzas que la partida de nuestros hijos nos ha dejado.

Les comparto acá algunas de las mías:

  • El amor nunca muere. Puedo constatar que el amor es más fuerte que la ausencia física, que podemos amar con la misma intensidad a alguien que antes estaba y que ahora no está físicamente presente y que ese amor crece y seguirá creciendo todos los días.
  • Que voy a extrañar a mi hijo toda la vida. Que nunca me acostumbrare a su ausencia física. Que la muerte de un hijo no se supera, se acepta y se interioriza. Que no hay una cura para ese vacío que hay en mi corazón, solo me queda aprender a vivir con él. Que su ausencia me dolerá toda la vida. Que no llegara un día en que ya no piense en él, en como estaría, de qué tamaño estaría, que estaría haciendo. Lo extrañare toda la vida porque el amor dura toda la vida.
  • Que no puedo retroceder el tiempo...así que tengo que aprovechar cada momento como si fuera el último.
  • Que la vida se vive intensamente y despacio.
  • Que la pérdida de un hijo no es un único evento que tiene un final, la pérdida de un hijo es una continuidad de pérdidas que voy a tener a lo largo de mi vida. ¿A qué me refiero? A que estas pérdidas suceden minuto a minuto, día tras día, año tras año. Su cumpleaños, navidad, día de la madre, cada vez que empieza el colegio, el verano, las vacaciones, un viaje...una boda que nunca será, un nieto que nunca tendré.
  • El lazo con los padres que han perdido un hijo es inquebrantable. Los extraños se vuelven amigos, más amigos que los propios amigos.
  • Los padres que han pasado por esto son las mejores personas. Hacen cosas extraordinarias en nombre de sus hijos. Cambian leyes, hacen eventos, hacen asociaciones de ayuda gratuitas. Transforman todo su dolor en un amor sin límites no solo para su hijo sino para el mundo.
  • Como he conocido el más grande dolor que un padre puede conocer, se también ahora apreciar la mayor bendición, la mayor alegría, el más grande amor. Miro la vida con otros ojos. La trato de respirar intensamente todos los días (aunque hay días en que lo olvido). 
  • Por haber perdido un hijo no significa que mi vida no tiene color, que mi vida no tiene alegría, todo lo contrario. Mi vida hoy es más profunda, más rica. He aprendido a llenar mis pulmones de gratitud. No tomo la vida a la ligera, hoy la respeto, la amo, la bendigo porque sé lo frágil que es.
  • Que tengo una familia hermosa, unos amigos que valen oro.
  • He aprendido a decirle SÍ a la Vida a pesar de todo.

Con amor,