Los hombres también lloran



La sociedad por muchos años ha dicho que solo las mujeres lloran. Que las mujeres son las sensibles. Pero todos sabemos que eso no es cierto: Los hombres sienten lo mismo que sentimos nosotras. 

Los hombres tienen el mismo derecho de sentir y de expresar sus emociones como las mujeres. Los hombres pueden ser más o menos sensibles que las mujeres; pueden ser más o menos dramáticos que las mujeres; pueden ser más o menos débiles que las mujeres; pueden ser más o menos fuertes que las mujeres.

Y eso no los hace ni más ni menos hombres.

 Me tocó tener un hijo y ya expresa sus sentimientos y emociones a flor de piel. Les admito que me encanta pero también me asusta que alguien le diga que eso no debe hacer. O que lo miren raro por expresar TANTO - según como los hombres deberían expresarse.-

Y es que el mundo de ahora ya es diferente. Ahora hay más padres que apoyan a sus hijos en todas sus decisiones. Ahora son más los padres que apoyan que sus hijos jueguen con muñecas y que sus hijas jueguen con carritos.

¡Ahora los hombres también lloran!


No puedo ser más feliz cuando veo a Iker expresarse plenamente. No puedo ser más feliz escuchándolo y sabiendo que está diciendo lo que siente le pese a quien le pese.

Si, solo tiene un poco más de dos años - ¿qué tanto puede decir?- bueno lo crean o no, Iker dice mucho. Habla, grita, se ríe, llora, exige lo que quiere, te señala y con todo eso... te expresa lo que siente y lo que quiere. 

Para mí es una lección de todos los días. Cada vez que grita porque quiere algo y nos demuestra que realmente lo quiere, cada vez que llora con todas sus fuerzas porque algo que quiso no lo pudo tener o cualquier otro ejemplo que cualquier otro bebé/niño hace, es una lección para mí y para todos nosotros. 

Una lección que rompe con esas creencias antiguas de que los hombres no lloran, de que los hombres son machos y no demuestran sus sentimientos y emociones.

Una lección que nos hace acordar que todo lo que nos pasa, nos hace sentir algo y que está bien sentirlo, vivirlo, demostrarlo y aceptarlo - todo esto viene con la madurez... poco a poco. Pero se empieza por lo más simple: expresar.

No queremos criar niños reprimidos, niños que tienen miedo de llorar. Niños que creen que porque algo les duele, ya no son lo suficientemente hombres. No queremos criar niños temerosos de sí mismos.

¡Ser mamá me está abriendo los ojos! porque, no puede ser que nos avergoncemos de que nuestros hijos griten y/o lloren en público. No puede ser que seamos tan débiles frente a la sociedad cuando se trata de los sentimientos y emociones de nuestros niños. 

¡Los hombres también lloran! Sí, tu papá también llora. Tu abuelo también llora. Tu hermano también llora. Tu esposo... créeme que él también llora. 

No opaquemos los sentimientos de los hombres. Todos somos iguales y todos, absolutamente todos, merecemos expresarnos libremente. Sin temor y sin reproches. 

¿Acaso no es hermoso saber qué es lo que siente tu hijo? pero te has preguntado ¿cómo lo puedes saber? 

Si ellos no expresan lo que sienten... tú nunca lo sabrás.
Si ellos no te demuestran esos sentimientos, esas emociones... tú nunca las sabrás.


Entonces, mamis y papis, dejemos esa creencia atrás y empoderemos a nuestros hijos a ser como son.