El eterno segundo embarazo


Si hay algo que debo confesar de esta segunda dulce espera es que se me está haciendo eterno…

Cuando me preguntan en qué semana estoy, para mi es como acordarme que aún me falta mucho para llegar a la meta y es que ya estoy en la semana 30, pero créanme, esto parece que duraron 30 años jaja.

Pero como todo en la vida, es también una ironía porque así como se me hace eterno, también me pasa que no me alcanza el tiempo para nada. Y es que tengo planes de tomarme fotos parecidas a las que me tomé cuando esperaba a Iker pero se me pasan los días y termino taaan pero tan cansada que lo dejo pasar.


El segundo embarazo es tan diferente al primero que hasta les puedo decir que me he olvidado de todo lo que viene. Siento que lo estoy viviendo por primera vez y siento que no estoy para nada preparada, a pesar de “estarlo”. ¿No sé si me entienden?

Con la segunda panza y mi vida con un niño de 2 años 8 meses… mi ritmo no para. En cambio, con el primer embarazo, prácticamente todo mi tiempo lo puede dedicar a Iker. Quizás por eso también se pasa volando… y con el segundo, cuando te das cuenta de tu pancita conscientemente, también te das cuenta que te faltan X semanas más para que nazca y por ende, se te hace eterno.

Si hay dos cosas que me gustan de este segundo embarazo es que no me ha tocado tener ese sueño de embrazada como me pasó con Iker pero quizás es a propósito porque no podría darme el lujo de dormir cuando quiera jajaja. Y lo otro es que tampoco me ha tocado dormir en el baño como me pasó con Iker que quería llevar mi almohada al baño por tantas veces que me levantaba para hacer pila… ahora, con esta pancita a lo mucho me levanto una vez, lo cual es súper.

Con esto creo que el cuerpo es sabio. El cuerpo te ayuda a no gastarte más de lo que puedes porque ahora ya no estás tu sola para esa pancita sino tienes a otro u otros chiquitines que también necesitan de ti.


Pero sigo insistiendo que Niko estará eternamente en mi barriga jajaja. Me asusta pensar que pasará las 40 semanas y seguirá ahí, cómodamente. Quiero que esto se acabe ya; y no es que la esté pasando mal… es que las ansias me ganan. Y creo, ilusamente, que todo será mejor cuando Niko ya esté en mis brazos. – Sí claro, me dirán. – Yo sé, yo sé… es mejor tenerlo en la barriga jajaja pero yaaaa este embarazo está durando siglos.