El camino a mi carrera



No me considero atleta (mi cuerpo es una prueba) pero desde hace varios años disfruto de correr. Recuerdo mi primer 10K que fue la primera 10K organizada por Nike en Lima, y desde entonces las hice cada año hasta que me fui. Luego acá corrí mi primera y varias 16K hasta que por fin me animé por correr mi primera (y última) media maratón.
   

Ese día juré que 21K nunca más, pero como muchos te dirán, ese sentimiento no dura mucho. Quieres volver a hacerlo, y hacerlo aún mejor.

En esas andaba cuando salí embarazada.

Con Mucita en la panza seguí corriendo 5Ks hasta la semana 18. Una vaina pues yo me había alucinado corriendo hasta la semana 40, pero un dolorcito intenso cada vez que corría fue suficiente para decirme que hasta acá no más con esto de correr.

Ahora pasemos la página a 23 semanas + 20 meses después cuando me volví a poner las zapatillas.

Y acá les cuento por qué.

*En las siguientes líneas, “TMI” (too much information) puede venirte a la cabeza.


Sucede que me tomé muy a la ligera los consejos de hacer los ejercicios del suelo pélvico (en inglés, kegels). Los hice, pero a veces sí, a veces no. Entonces, cuando Mucita nació, luego de varias horas de esfuerzo y por parto natural… me destrozó. Te advertí. TMI.



Amiguita, te cuento lo que quizá ya te conté pero nadie te cuenta: después de dar a luz, te haces la pichi. Sobre todo, si como yo, no hiciste tus kegels.

Mi primera carrera fue persiguiendo a un bus. Me bastó dos pasos para darme cuenta que mejor esperaba al siguiente.



Luego me animé a trotar el malecón en mis vacaciones por aproximadamente 2K. Mucita tenía 5 meses. Digamos que qué bueno que no había tomado nada esa mañana. Pero correr deshidratada… no corre.

Vale decir que en esos primeros meses, asistí a fisioterapia. Una terapeuta especializada en el suelo pélvico (what? Tal como lo oyes) me ayudó con mis ejercicios e hice mejoras. Te lo digo por si estabas preocupadas: esto se arregla. Es cuestión de re-entrenar tu músculo.



Pero no me recuperé de inmediato. Harto kegels en mis viajes en bus, mientras daba de lactar, o en el ascensor. Donde creas que no tienes nada que hacer, haz tus kegels. Finalmente, varios meses después, me animé a tratar de nuevo motivada por una amiga/coach. Eso hace un mes y he seguido corriendo al menos una vez por semana.

Y ayer corrí 8.5km. Esto es lo que más he corrido desde que salí embarazada a fines de 2014. No está de más decir que estoy súper feliz, y que voy en camino a donde me quedé hace dos años y medio… a mi 2da media maratón! (dame tiempo, pero se viene).