¿Tan chiquita y al nido?


No tengo la suerte de poder quedarme en casa con mi bebé y dedicarme de manera exclusiva a ella. Es por eso que una de las mayores preocupaciones que Sergio y yo teníamos mientras estaba embarazada era quién se quedaría con nuestra bebé mientras él y yo estábamos trabajando. Había una buena noticia, solo serían unas horas por la tarde ya que el horario de Sergio permitiría que él esté durante la mañana con Mapi y eso ya era una tranquilidad. No les voy a negar que nuestra primera opción siempre fue la de contratar a una persona para que pueda cuidar a la bebe en la casa pero, ¿a quién le encargas esa tarea tan grande? El dejar con una persona que no conocíamos a esa personita que tanto amas, que es tan indefensa, y que no puede decirte si es que algo malo le ha sucedido mientras no estabas me ponía los pelos de punta. Sé que hay sistemas de seguridad para monitorear hasta el más mínimo movimiento pero eso estaba segura me desconcentraría de mis labores en el trabajo. Lamentablemente no contábamos con la recomendación o referencia de nadie y en realidad encargarles a mis suegros (a pesar de que sabíamos que lo harían felices) la tarea de estar siempre en la casa no era una opción porque teníamos claro que nosotros teníamos que resolver esto de la mejor manera para nuestra familia. Tampoco era una opción dejar de trabajar, ¿quizás pedir los 30 días de vacaciones para poder buscar a la persona adecuada con calma? Dentro de todo esto recordé que también teníamos otra opción, la de buscar un nido/guardería que acepte a mi bebé de 3 meses por unas cuantas horas en la tarde así que sin saber en realidad que haríamos empecé a averiguar sobre todos los nidos, guardería y cunas que estaban cerca de mi casa.

Lo primero que Sergio y yo hicimos fue establecer un área en la que buscaríamos, sabíamos que vivimos en una zona con muchos nidos pero, teniendo en cuenta que Sergio dejaría a Mapi en el nido y yo me quedaba con el carro para regresar a la casa lo más rápido posible no podía ser un nido que esté muy lejos. Luego, empezamos nuestras visitas a cada uno de los nidos y fuimos descartando los que aceptaban bebés a partir de 6 meses y tomábamos las referencias que en los mismos locales nos iban dando. Otra gran ayuda fue buscar en internet, no solo Google sino Facebook fueron de ayuda no solo para obtener direcciones sino para revisar las publicaciones que hacían y revisar las instalaciones en una primera instancia por foto. Así fue que nos quedamos con 2 opciones que quedé en ir a visitar.

Llegué al primer local, “no me gusta la entrada” pensé, pero no me dejé llevar por eso y entré. Me atendió una auxiliar muy atenta pero sin uniforme, los niños se veían felices pero algo no me gustaba del todo. Estaba muy oscuro, empecé a ver paredes desgastadas, un poco de desorden y simplemente una mezcla de todas esas cosas me decían que no podía dejar a mi bebé ahí. Un poco desanimada, y algo nerviosa llegué al último nido. No tenía expectativas, solo estaba lista para poder ver, escuchar y sobre todo sentir si ese era el espacio ideal para Mapi. Fuimos durante la tarde para poder ver el ambiente en el que estaría mi bebé. Nos atendió la directora que no pudo ser más cariñosa y nos explicó cómo es que trabajaban con bebés tan pequeñitos y que incluso 2 de los niños que estaban en el salón habían entrado con poquitos meses a la guardería. Eso junto con los años que tenía funcionando el nido, las instalaciones, las profesoras y auxiliares a mí me convencieron. Igual teníamos todavía un mes y medio hasta que yo regrese a trabajar así que ya más tranquila con Sergio pasamos algunas veces para ver cómo se desarrollaba todo en diferentes horarios del día y todo seguía estando bien.

Cuando ya faltaban 10 días para mi regreso a la oficina hicimos oficial la matrícula pero mi ansiedad de mamá y el querer estar 1000% segura de que habíamos tomado la decisión correcta hicieron que iniciemos nuestra etapa de adaptación con una mamá muerta de miedo y con Mapi a pocos días de cumplir los 3 meses.



El primer día estuvo bien, un poco de fastidio por parte de Mapi al momento de tomar su leche de mamá pero en biberón pero en líneas generales nos fue bien. Disfrutó de un poco de juegos de estimulación para su edad y luego se durmió con la Miss. Si, así de rápido y sin renegar mucho. Segundo día, igual de excelente e incluso casi ni renegó al tomar su leche. Yo me sentaba en una esquina del salón y solo miraba cómo mi pequeñita disfrutaba este nuevo ambiente y gran cambio. Tercer día, veía tan bien a mi Mapi que fui fuerte y decidí que era momento de salir del salón, hablé con la miss y me dijo que no me preocupara que mi bebé estaba en buenas manos. Salí del nido y fue imposible no llorar, tenía una mezcla de sentimientos que solo ahora que soy mamá puedo describir, alegría de que mi bebé se haya adaptado tan rápido, miedo porque hasta ese momento nunca nos habíamos separado pero a la vez tranquilidad de que habíamos encontrado el espacio ideal.




Desde ese día ya han pasado 6 meses y no nos arrepentimos en lo más mínimo, sentimos que el estar en un ambiente con profesionales en la educación y niños pequeños ha ayudado a que desarrolle sus habilidades y lo más importante, Mapi es feliz. Ya identifica el camino al nido y cuando llega la puerta y la recibe su miss es pura alegría, es la hermanita menor de sus compañeritos que la cuidan y ya preguntan cuándo va a caminar. Debo de reconocer que cada vez que me preguntan por quién cuida a mi bebé mientras estoy en el trabajo y solo digo que está en una guardería la mayoría de veces recibo miradas y/o comentarios de desaprobación pero cuando cuento nuestra historia (¿cómo si tuviera que dar alguna explicación?) me siento tranquila y feliz. Es lo que a nosotros nos ha funcionado y estoy segura que sea la opción que hayas que tenido que tomar, ya sea que tienes la suerte de estar con tu bebé todo el día, se quede con algún familiar o tengas a una persona de apoyo, siempre que los papás y los hijos estén contentos y tranquilos, todo estará bien.