No te vayas [Antes de irte]



Hace meses que no escribo. 

Todos los días pienso en todo lo que me gustaría contarles pero el tiempo me gana. Aquí en Paris, como en toda capital, el tiempo pasa rápido. Los franceses tienen un lema típico para contar cómo pasan sus días "metro-boulot-dodo" que significa "metro-trabajo-meme (a dormir)". Y siento que en esas ando últimamente.

Estoy trabajando en un proyecto muy interesante y algo estresante, tengo un tiempo relativamente corto para lograr mi objetivo porque tengo otro cliente que me espera también. Soy consultora de proyectos de tecnología y para quienes conocen el mundo de la consultoría sabrán que es una profesión que demanda tiempo.

Cuando recién di a luz, sentí que esta carrera no era compatible con los sentimientos que tenía de querer quedarme todo el día en casa y solo mirar a mi bebé. 

Cuando estuve embarazada, dejé de entregarme al 100% y bajé el ritmo y dejé pasar oportunidades pues quería disfrutar de mi embarazo. No me arrepiento de haber querido bajar las revoluciones y llevar las cosas con calma, sin embargo, para lograrlo no tendría por qué haber rechazado oportunidades o hacerme discretamente a un lado profesionalmente.

¿Por qué digo esto? Porque hace unos meses, mi trabajo preparó un programa para las mujeres de la empresa que tienen ya una cierta cantidad de años de experiencia y que tienen tendencia a renunciar por varios motivos (incluyendo algunos por los cuales renuncié yo en su momento). 

Este programa es nuevo, tiene recién dos años (yo renuncié hace un poco más de 3 años, para luego volver a la misma empresa). Este programa me ha hecho ver muchos aspectos en los cuales, la forma como fui educada, la forma como la sociedad espera que seamos, me marcó inconscientemente.

Ahora bien, yo creo que igual hubiera renunciado, pues las circunstancias no nos parecían ideales. Lejos, solos después de tantos años...teníamos sed de familia y de nuestras raíces y de un poco de aventura emprendedora.
Pero 3 años después, aquí estamos de vuelta. Me costó muchísimo en un inicio. Porque no solo sentía que dejaba a mi hija (que lloraba cada vez que me iba), sino también que iba a un trabajo solo para poder pagar mis cuentas. 

Poco a poco retomamos el ritmo, Eva ya no lloraba, se despedía porque sabía que yo volvía horas más tarde y yo empecé a dejar de hacer lo mínimo para tener de que vivir y a agarrarle el gusto a lo que hacía nuevamente. 
Luego de mi primera charla sobre "Igualdad de género en el trabajo" me di cuenta de mis muletillas profesionales (de las cuales les hablaré con más detalle en otro post), pero sobre todo me di cuenta de que "me fui de mi empresa antes de irme de mi empresa" y eso fue un factor determinante en mis pocas ganas de volver a trabajar en un inicio.

No te vayas antes de irte 
¿Qué quiero decir con esto? Sheryl Sandberg, COO de Facebook lo explica super bien. Muchas de nosotras comenzamos nuestra carrera con mucha intensidad y ganas de comernos el mundo...hasta qué pasa por nuestra cabeza ser algún día madres y pensamos en si nuestro trabajo sería compatible con la maternidad. Sin querer, en muchos casos damos un paso atrás cuando aparecen oportunidades porque pensamos que si somos jefes, gerentes, o tomamos más clientes, turnos, etc no podremos tenerlo todo (carrera e hijos) y optamos por no crecer mucho profesionalmente en algún momento incluso tal vez ANTES de quedar embarazadas. 

Otras veces es al contrario, queremos tanto ese puesto de gerencia que postergamos la idea de la maternidad por el temor de que el tiempo no alcance y no podamos cumplir con los horarios tan demandantes de la oficina. 

No hay una buena estrategia lamentablemente, solo puedo decirte algo que me hubiera gustado me lo digan a mí hace 3 años: no te vayas antes de irte.

Un bebé tarda 9 meses en hacerse, no te vayas antes, cuídate si, pero no tengas miedo a tomar retos en un trabajo que te apasiona. Si deseas seguir trabajando, o tienes que seguir trabajando después de la licencia de maternidad, será más placentero volver a un trabajo que te sigue apasionando profesionalmente que a uno al que no le ves futuro pues sin querer te hiciste a un lado antes de tiempo.

Este consejo aplica también a la maternidad en los primeros meses. No te vayas antes de irte.

Si vas a volver a trabajar y das de lactar, no te angusties por el biberón semanas antes. No lo dejes solo durante unas horas para que se vaya acostumbrando. Disfrútalo hasta el último segundo. Háblale si, acostúmbralo a su nana, guardería, etc. estando presente.

No cambio por nada el año y medio que pude quedarme exclusivamente con mi hija. Y creo definitivamente que está es una elección muy personal. No está mal quedarse en casa y dedicarse a criar, como tampoco está mal querer volver a un trabajo que te apasiona.

Si tienes el lujo de poder elegir, mantén ambas opciones abiertas. No empieces a trabajar con un pie fuera, no te frenes, acelera, da todo de ti. Esta será la única manera de que, llegado el día, puedas poner todo realmente en una balanza y tomar una verdadera decisión.

 Mientras tú, tus hijos y tú esposo logren un equilibrio que los haga felices ... disfrútense! 

Y no te olvides: No te vayas antes de tiempo.