La esposa que no soy


 


No sé si es que a ustedes les ha pasado pero cuando Sergio y yo estábamos ya muy cerquita a casarnos me puse a soñar despierta en la esposa que quería ser. No para él, no para mí, sino para nuestro matrimonio. Es más, los primeros meses de casados si me acerqué mucho a ese plan loco que tenía en la cabeza (hasta tenía tiempo de ir a comprar flores todas las semanas a mi casera de El Edén) pero eso duró poco. Entre el trabajo que poco a poco fue aumentando, las salidas al cine o a cenar y la misma flojera hicieron que poco a poco vaya dejando de tratar de tener todo perfecto. Hoy, después de 7 años de matrimonio, más que tener claro la esposa que quiero ser tengo claro la esposa que no soy y les cuento ahora: 



  • No soy la que mantiene la casa perfecta todos los días. Es más, entro en pánico cuando tenemos visitas sorpresa porque siempre hay que ordenar de manera veloz por lo menos la sala y el comedor (y ahora con Mapi cargada).
  • No soy la que cocina maravillas culinarias, a pesar de haber llevado varios cursos de cocina.Tengo mis platos top que son los más sencillos y rápidos de preparar en la noche después de que Mapi se durmió.
  • No soy la más ordenada. Lucho contra eso todos los días de mi vida pero de pronto me dan arranques de orden y pongo la casa de cabeza.
Si, sé que lo que estoy contando no es para que sea el fin del mundo pero yo soñaba con ser esa súper mujer que podía ir a trabajar, cuidar a los hijos, preparar la cena y tener la casa hecha un anís cuando, sobre todo ahora, muchos días con las justas tengo fuerzas para cocinar y por lo menos una vez a la semana pedimos comida chatarra para almorzar al día siguiente. Ahora, así como se lo que no soy sé muy bien la esposa que si soy:
  • Soy la que odia planchar la ropa y guardarla.
  • Soy la que tiene que dormir con la tele prendida así que no dejo que Sergio duerma hasta que yo estoy ya soñando con los angelitos.
  • Soy la que deja sus cremas y maquillaje por todos lados.
  • Soy la que mandó a hacer un porta zapatos increíble pero a veces pueden haber 5 pares de zapatos en el cuarto.
  • Soy la última en estar lista, siempre.
  • Soy la que se emociona tanto comprando cosas para Mapi que a veces gasta más de la cuenta.
Para este momento ya deben estar pensando que Sergio es un santo para aguantarme (en realidad es un bueno y me tiene muuuuuucha paciencia) pero todavía no me juzgues que también soy: 
  • La que trata de darle la mayor cantidad de besos y abrazos posibles a Sergio y a Mapi. Lo siento chicos si es que me despido 3 veces antes de irme a trabajar pero los extraño desde que cierro la puerta.


  • Soy la que sale como una loca de la oficina para ir a recoger a Mapi del nido.
  • Soy la que trata de esperar despierta a Sergio cuando llega tarde de trabajar, aunque a veces él termine conversando con Claudia zombie y que al día siguiente no me acuerde de nada.
  • Soy la que espera con ansias los sábados que es nuestro día casi completo juntitos los tres.


  • Soy la que por sobre todas las cosas va a hacer siempre lo imposible porque estemos unidos y nunca nos falte amor.



Definitivamente estoy lejos de ser la esposa y mamá perfecta pero lo que si se es que durante los años que Sergio y yo tenemos juntos hemos cometido errores, nos hemos peleado, hemos pasado por problemas económicos, hemos tenido puntos de vista diferentes pero hemos sabido escucharnos, perdonarnos, entendernos y tenemos claro que mientras tengamos amor y a Dios como guía acompañando nuestro camino todo saldrá siempre bien.