Cuando el sexo con tu esposo sí es la solución



¿Recuerdas cuando recién te casaste y no podías estar ni un minuto lejos de tu esposo? ¿Recuerdas que podían pasar horas en cama disfrutando del otro? Yo sí lo recuerdo, yo estaba emocionada de que por fin tenía ese tiempo privado con mi esposito y que por mí nunca se acabe. Luego llegaron las hijas.


No tardamos mucho para comenzar a procrear, entonces no tuvimos mucho tiempo de Luna de Miel cuando nos dimos cuenta que ya no pasábamos mucho tiempo juntos acurrucados en la cama como antes. Pero todo pasó tan rápido que no lo notamos al instante, las noches en vela y los días cansados llegaron y se apoderaron de nuestras vidas y con ella nuestra nueva hermosa bebé que nos llenaba de alegría los días y las noches a pesar de llevar ojeras que nos llegaban hasta los pies. 

Y así pasaron los años, nació nuestra segunda hija y llenó nuestra casa con más amor pero también aumentó el caos y disminuyó el tiempo para nosotros. Daddy Nate y yo lo hacemos todo solos, no tenemos a los abuelos o los tíos como para escaparnos de la rutina e ir a pasar un tiempo sólo nosotros y nuestra relación comenzó a deteriorarse lentamente.

Yo lo comencé a ver como el padre de mis hijas y mi compañero de crianza pero casi había dejado de ser mi amante. "Cumplía" con mis deberes maritales porque me sentía obligada a hacerlo y él me necesitaba; pero yo comencé a disfrutar menos esos momentos juntos, es más, me sentía culpable por estar pasando este tiempo con él en vez de terminar de hacer todos los quehaceres en casa y él sentía que me estaba forzando a pasar tiempo con él. 

Hace unas semanas, andaba hablando con mis queridas amigas las Mamás Blogueras y me atreví a confesar mis pocos deseos de estar con mi esposo y ellas comenzaron a ofrecer ideas y de alguna manera me sentí animada a volver a desear a mi esposo y a hacerle sentir que yo todavía me siento atraída a él y que no lo he dejado de amar. 

Así que me puse manos a la obra. Pero como esto se hace de a dos, le confesé lo que estaba pasando por mi mente y adivinen qué, él también me había sentido lejana pero estaba dispuesto a hacer todo lo posible para encender la pasión en nuestro matrimonio (a los hombres no hay que rogarles mucho). Es en donde quedamos en algo loquísimo que posiblemente les va a parecer descabellado pero... decidimos tener sexo por 30 días

Y claro, las niñas siguen viviendo con nosotros (ja, ja, ja) así que tenemos que ser creativos. Porque por más de que queramos que se vayan a dormir a las 8 en punto, simplemente no lo hacen. Así que cual chibolos desesperados nos hemos tenido que esconder para estar solos y disfrutar. 

Luego de dos hijas, ya casi casi no me molesta que estén gritando afuera del baño (porque antes una pequeña bulla me ponía nerviosa) pero les confieso, ésta es la mejor idea que hemos tenido como pareja.

El sexo nos ha unido más. No solamente porque nos conectamos como pareja, sino porque él no solamente es el padre de mis hijas, sino mi amante y mi compañero de por vida. Toda esta experiencia también me hace sentir chibola; con él me he convertido en la Helky de antes, la que lo esperaba con ansias para amarnos y no como últimamente que lo he esperado con la lista del mercado y una escoba en la mano y elija cómo ayudar en la casa. Hoy, quiero estar con él porque es mío y yo soy suya. 


Yo sé que éste es un tema recontra personal y muy difícil de conversarlo con otros y es por esto que me he animado a compartirlo contigo ¿Qué opinas? ¿Te animas a intentarlo?