Colecho, embarazo y lactancia



Si alguien me pregunta si me imaginaba estar en esta situación... les diría que no. Para empezar porque jamás imaginé hacer colecho hasta el día que nació Iker y segundo porque la lactancia la daba por finalizada a los dos años como máximo.

Jajaja ahora solo me río. Mi vida de madre se resume en estas tres palabras llenas de amor, de entrega, de magia, de frustración y de locura. 

Desde que empecé la crianza de Iker, opté por irme por el lado del apego y el respeto. Lo cual determinó mucho el cómo me acercaría a él y en cómo lo ayudaría con cada etapa de su vida. Es por eso que hasta ahora seguimos con la lactancia y el colecho. 

Claramente Iker aún no se siente preparado para irse a su cama a dormir y tampoco para dejar la leche de mamá. Pero esto no significa que nuestras vidas no continúan; y pues ahora, estamos en la dulce espera de Niko, quien llegará en Julio. Ya no falta mucho y aquí me tienen; embarazada y aún dando de lactar. 

Casi todas mis amigas me preguntan cómo hago. Cómo puedo sobrevivir. Y es que si... me veo cansada porque ESTOY cansada jajaja. La barriga está cada vez más grande y eso lleva a que Iker quiera estar más apegado a mi (pasa por etapas) y como buen equipo que formamos, la lactancia sigue siendo a demanda y seguimos avanzando juntos en todo el proceso que nos toca vivir. 

Ahora, la pregunta es ¿cómo hago el colecho mientras estoy embarazada y sigo dando de lactar? (¿se puede hacer todo eso junto?) 

Creo que la clave está en que nunca lo cuestioné a mal. Nunca me dije a mí misma "vas a estar incómoda" "esto tiene un final" "la lactancia no va más" "Iker ya tiene su cuarto y ahí va a dormir". Para mi las cosas continuaron como las veníamos haciendo porque creo fielmente en que será Iker el que determine cuando se acaba algo y cuando comienza algo (igual para Niko). 

Estar embarazada me demanda muchas energías - mismas para que Niko crezca y se desarrolle estos 9 meses. Dar de lactar también me demanda energías porque es lo que mi cuerpo saca para darle a Iker las veces que lo necesita. Entonces, está de mas decirles que la tengo fácil y hermoso siempre porque no es así. La frustración y el cansancio me acompañan pero de una manera en la que puedo decir que todo es posible. Que nosotras, las madres, sacamos fuerzas de no se dónde para seguir avanzando al costado de nuestros hijos. 

Entonces, si es posible hacer las tres cosas a la vez. Si se puede.

¿Y saben qué? Es hermoso.



Hermoso porque en toda la vida de mis hijos, sólo es este momento preciso en el que voy a poder darles todo de mi. La lactancia pronto se terminará para Iker y así el colecho y el compartir momentos tan íntimos juntos. Y me quedará el dulce recuerdo de que pude hacerlo y disfrutarlo y quedarme con esa sensación de amor puro e inocente entre los dos.