Yo nunca…



Confieso que soy parte del gran grupo de mujeres que antes de tener hijos cuando veía a mamás con niños en situaciones totalmente típicas, pero que para mí en ese momento eran extrañas, pensaba o comentaba, “cuando yo tenga hijos no voy a permitir que ellos hagan eso” o “yo jamás haré eso”. El tiempo es sabio y, si bien sé que me falta mucho camino por recorrer en esta hermosa vida de mamá, en solo 6 meses estos son algunos de los “yo nunca” que he quebrado y con mucho gusto:
  •     “Yo nunca le voy a dar teta a mi bebé en la calle”: más allá de ser tímida y de sentirme incómoda con esto, por más natural que sea, sentía que se me haría imposible sostener a un bebé, acomodarlo correctamente para que tome su lechita, taparlo con una mantita y asegurarme que está respirando. No pasaron ni 4 días de que Mapi había nacido y necesitábamos tomarle la foto para su DNI cuando empezó a llorar. Sabía que era por hambre pero el carro estaba a 2 cuadras y yo aún me sentía algo adolorida del parto, por lo que el camino sería largo, así que en un movimiento veloz y según yo casi imperceptible para el mundo acomodé de manera perfecta a mi bebé para que tome su leche. Era imposible que deje a mi bebé llorar cuando sabía que era lo que necesitaba. Solo me quedó sentarme en una banquita cercana. Me dio ataque de risa al darme cuenta que estaba haciendo algo que muchas veces dije que no haría.
  •     “Yo nunca voy a dejar que mi bebé salga de la casa sin comer”: si claro, como si los bebés se acomodaran a tus horarios. Un bebé recién está adaptándose a este mundo y si es su hora de comer va a querer tomar su leche así estés en la comodidad de tu casa, en una reunión o realizando algún pendiente fuera de casa.  Después de la experiencia dando teta fuera de casa ya estoy lista para todo.
  •    “Yo nunca dejaré que mi bebé duerma en mi cama”: pensaba que mi bebé y los papás necesitamos nuestro espacio pero cuando Mapi nació muchas veces tan pronto la poníamos en su cunita empezaba a llorar y al cargarla se acomodaba como un huevito en mi pecho y se quedaba dormidita.  ¿Cómo negarle eso a tu bebé? muchas noches las he pasado durmiendo casi sentada con Mapi durmiendo sobre mi pecho. Ahora que ya está más grande, se mueve tanto mientras duerme que es imposible seguir haciéndolo de manera segura, ya la paso a su cuna pero la mayoría de veces se duerme en mis brazos o en los brazos de papá. Confieso que igual me quedo un buen rato con ella abrazándola antes de acostarla pero entre el calor que ahora hace y que es una pequeña súper movida no tengo otro remedio que acostarla.


¿Cuántos “yo nunca” más tendré que romper en los próximos meses y años? Estoy segura que muchísimos, estoy convencida que al convertirnos en padres iniciamos un camino de aprendizaje junto a nuestros pequeños, todos como familia aprenderemos a amarnos y respetarnos pero sobre todo a respetar y aceptar nuestras diferencias.  ¿Te ha sucedido algo parecido?