Yo no era "ese" tipo de mamá


Cuando estaba embarazada, la tenía clara. Es más, la tenía clara desde mucho antes de tener hijos. Soy profesora y estoy con niños todo el día, así que la tenía clarísima. 

FIJO esos niños son así porque sus papás los fregaron. Esos niños malcriados son así porque sus papás no les ponen límites. Los míos jamás van a hacer un berrinche y van a hacer caso a la primera. Pero ¿es que no se dan cuenta de que lo están haciendo mal? Los padres mandan. Los niños obedecen. Y ni hablar puede dormir en tu cama. JAMÁS lo vas a sacar de ahí si se acostumbra, y ahí sí que te fregaste. ¿Cómo le vas a dar de lactar a ese niño tan GRANDOTE? ¡Si ya puede hablar! Ah no, mi bebé, 6 meses exclusiva y de ahí fórmula. Y mis hijos de todas maneras iban a dormir DE CORRIDO toda la noche. ¿Qué si llora? ¡Pues lo dejas llorar hasta que se calme! Sino, va a aprender a manipularte toda la vida. Y obvio no iba a trabajar cuando sean pequeños, me iba a dedicar 100% a ellos como toda madre abnegada y que REALMENTE le importan sus hijos, debe hacer. Con una cesárea programada, of course. Ah, ¡verdad! Tampoco iba a dejarme lucir como un desastre - siempre flaca, regia y digna.

Empecé a aprender acerca de los partos y muy en contra de lo que siempre había querido, escogí el parto natural por todos los beneficios que tiene para la madre y el bebé. Estaba súper ilusionada con el contacto piel con piel, y terminó siendo una cesárea de emergencia

Y de ahí di a luz. Y mi mundo se puso de cabeza. Escuchar los llantos de mi precioso bebé era como si me arrancaran los hilos del corazón. ¿¿¿¿Cómo podría dejarlo llorar???? Empecé a darle de lactar y asistí a mi primera reunión de La Liga de la Leche. Había una mujer con un niño de 3 años que todavía lactaba. Me quedé callada pero pensé "¡está loca! No way, amamanto a mis hijos tanto tiempo, ¿¿¿ para qué???". Pero luego fueron pasando los meses y mi Ratón 🐭 no cogía el biberón por nada de este mundo. Y llegaron los 6 meses y ambos éramos tan felices con la lactancia que pensé, "¿cómo voy a parar ahora?". Y así con el año. Y seguimos mes a mes, hasta que casi a sus 2 años, con mucha pena tuve que dejar de amamantarlo porque salí embarazada y me moría de las náuseas. 


Cuando nació habíamos armado la cuna para que duerma solo. Pero ¿adivinen qué? No le dio la gana. Y yo estaba cesareada y sin ayuda, y la única manera que tenía de estar con él era haciendo colecho. Y terminamos haciendo cohecho hasta el día de hoy, con el Cuy también. Él no durmió de corrido casi hasta los 2 años, y creo que su hermano va por el mismo rumbo.

Otra cosa que jamás pensé que iba a hacer era portear. Me parecía lindo pero más era un "qué lindo" que un modo de supervivencia, como lo es hoy para nosotros. Tuve que empezar porque el Ratón tenía una necesidad enorme de mí y yo tenía que ser independiente. Se ha vuelto parte de la manera cómo funcionamos. Y es la única manera en que muchas veces puedo estar con él y con su hermano al mismo tiempo.

Cuando nació mi bebé yo no podía dejar de trabajar. Eso sí me partió el alma. Yo quería quedarme con él pero no era mi realidad. Había que trabajar para pagar las cuentas. Igual quería criar con apego. Igual muerta de culpa porque tenía que dejarlo en la guardería o con una nana. Pero no por eso soy mala mamá. 

Y me veo como un desastre. No hago ejercicio desde que salí embarazada la primera vez, casi nunca me maquillo, ando en chanclas, me peino cuando tengo que. YO, que me ponía hilo dental en la playa reeeeegia con mi bronceado y mis 3 horas de producción para quedarme toneando hasta las 8am en Asia. 

Muchas veces me arma berrinches. Muchas veces no me obedece. Muchas veces le grito y después me siento de lo peor. Y la mayoría del tiempo siento que la estoy fregando. 


Para mí, esas mamás que porteaban y daban de lactar mucho tiempo, que pensaban todo el tiempo en las necesidades afectivas de los hijos y querían criar con apego, seguro eran mamás hippies. Mamás intimidantes que le hacían la guerra al coche y a los biberones, y que solo comían orgánico y de hecho practicaban yoga, con la ropa de algodón fair-trade.

Pero yo no soy así. Tomo lo que me funciona y sigo probando. Hay cosas que hago que jamás pensé que haría y otras que son tal cual las imaginé. No era el tipo de mamá que soy ahora, y creo que no voy a ser el tipo de mamá que creo que sería idea cuando mis hijos sean grandes. Creo que cada vez vas haciendo tu propio camino, según tus necesidades y las de tus hijos. 

Quiero pedir perdón a todas las mamás que juzgué antes. A las mamás de mis alumnos. A la mamá del avión con el hijo llorón. A la mamá del parque con el hijo del berrinche. A esos que no comen toda la comida. A los que van a terapia y las mamás están asustadas en la sala de espera. Todas somos diferentes y hacemos lo que consideramos mejor para nuestros hijos. Lo que tenemos en común, es que haríamos cualquier cosa por ellos. 


Todos los días trato de ser mejor mamá. Espero que uno de estos días me ligue.