Papá: De grande quiero ser como tú



Dicen que no hay mejor reflejo de nosotros que nuestros hijos, que ellos con su personalidad muestran lo que es su casa, su crianza, pero sobretodo sus papás.

A veces es tan difícil cargar esa mochila. Somos el ejemplo de esas personitas que crecen junto a nosotros y que miran hacia arriba esperando que les enseñemos cómo son las cosas.  Admiran tanto nuestra capacidad de poder ser grandes. ¡Qué loco querer crecer para “hacer más cosas” sin darnos cuenta que la niñez es la etapa más bonita de nuestra vida!

Esa risa inocente que tienes a diario, esos ojos que te miran con tanta admiración, esa pequeña persona que está aprendiendo a caminar, quiere ser como tú. Eres su mayor referente para su futuro. Y no como profesional, tu hijo probablemente no sea doctor, fotógrafo o administradora como tú (o tal vez sí), pero eres su referente como amigo, como pareja, como hijo, como papá, como persona.

Eres quien marca sus expectativas, su comportamiento e incluso su manera de amar. Estás criando al mejor amigo de alguien, a un(a) futur@ espos@, al papá de tus nietos. ¿Cuántas veces has sentido que estabas siendo como tu mamá/papá con tus hijos? A mí me pasa todo el tiempo.

Queramos o no, nuestros hijos siguen el ejemplo de muchas de nuestras actitudes y debemos ser conscientes de ello. No quebremos sus ilusiones. No nos demos por vencidos rápido cuando luchamos por algo, seamos apasionados con lo que amamos y sobre todo, actuemos con la mayor coherencia posible. Actuemos lo que hablamos.

Bien dicen que los hijos son una extensión de nosotros, nuestros minis. Tenemos una gran responsabilidad que se traduce en motor, ese querer ser mejores personas, ahora tiene más impulso. Querer un mundo mejor, ser más felices y hacer más felices a los demás tiene más motivación que nunca.


Criemos mejores personas y seámoslo también, para que en un futuro tal vez no muy lejano veamos un poquito de nosotros, en una mejor versión, en nuestros hijos.