Mamá feliz = hijo feliz



El día de ayer una amiga primeriza comentaba en su cuenta de Facebook lo angustiada que estaba pues se terminaba su licencia de maternidad y tenía que volver al trabajo. El motivo principal por el que se encontraba tan apenada es que le había llegado un artículo científico que señalaba la importancia del cuidado atento, cariñoso y preciso durante los primeros años de vida en el desarrollo neuro-emocional y cognitivo de los niños, particularmente los hombrecitos. Según esta investigación los niños hombres necesitan más a las madres por más tiempo en sus primeros años de vida ya que sin una atención dedicada y consciente los hombrecitos no alcanzarían su pleno potencial de desarrollo.

Como comprenderán, mi amiga – madre de un hombrecito de 4 meses – estaba sumamente angustiada por tener que regresar a trabajar. A pesar que se tomó un mes extra para quedarse en casa, no lo sentía suficiente y honestamente no la culpo, el artículo al que hace referencia es preocupante.

Mientras leía los comentarios de la gente a su post, pensaba en que el fácil acceso a múltiple información que tenemos hoy en día es un arma de doble filo. Pues, si bien nos vuelve consumidoras más expertas y madres más conocedoras; por el otro lado, recibimos más información no suficiente clara ni precisa que en lugar de servirnos de apoyo y guía nos pone nerviosa, nos angustia y en – general -  no nos hace bien.

Luego de leer este artículo, mi amiga no volverá al trabajo feliz, segura y tranquila. Si no, todo lo contrario, regresará insegura, triste y nerviosa y naturalmente estos sentimientos se verán reflejados en ella, y se los transmitirá al bebé. Lo cual, creo yo, es más pernicioso aún que dejar su bebé segura y tranquila en manos de terceras personas en las que confía. Porque – en mi experiencia -  si es que hay algo que influye en el bienestar emocional, neurológico y cognitivo de los niños es el estado emocional de la madre. Si la mamá está feliz, tranquila y segura reflejará estos sentimientos en su comportamiento, sus palabras y lo transmitirá a sus hijos.

Mientras más segura de su maternidad está la mamá, más seguros y tranquilos crecen los hijos. No importa si la mamá no está con ellos las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Siempre aparecen estudios, investigaciones y artículos de opinión de grandes expertos que te muestran el “deber ser” de la crianza de los niños. Exigen determinados comportamientos, actitudes y horas mínimas de la madre para el cuidado de los niños, todo con etapas y estadíos bien definidos y que no debes romper, pues si lo haces podrías malograr por siempre la tierna psique tu pequeño. Pero, lo cierto es que, en la vida real, es muy difícil cumplir con todos los ideales que hoy por hoy te exigen los expertos y el problema radica en que por querer cumplir con estos ideales (irreales) nos frustramos, deprimimos, estresamos y dejamos de disfrutar nuestra maternidad y sin querer queriendo, nos volvemos madres más inseguras.


Sé que no soy una gran experta, pero en mi experiencia y de lo que he observado en más de 7 años de maternidad, al final lo importante es que las madres estén tranquilas. Por eso le digo a mi amiga (y a todas las que están como ella) no te estreses por lograr los ideales de crianza de los expertos. Disfruta de tu hijo y de tus bendiciones. Mientras más satisfecha contigo misma estés, mientras más segura te sientas con tu maternidad podrás dedicarte mejor a tu hijo porque la formula no falla: mamá feliz = hijo feliz. Y un niño feliz, es lo que todas las madres queremos.