DEJA IR A LA TRISTEZA



¿Por qué creemos que dejar la tristeza, que dejar el dolor, es de alguna forma olvidarnos de nuestros hijos?

Al principio es normal conectarnos con nuestros hijos a través del dolor y de la tristeza, al sentir pena, tristeza, dolor nos sentimos mas cerca de ellos y pensamos (erróneamente) que al dejar de sentirla pues ya no sentiremos a nuestros hijos y estaremos olvidándolos.

No queremos dejar al dolor que nos ha acompañado por mucho tiempo, no queremos dejar a la tristeza porque se ha vuelto nuestra amiga o nuestra enemiga, no queremos dejar ir a la melancolía porque forma parte de nuestra vida, de nuestros días y pensamos (nuevamente erróneamente) que si ya no sentimos esto y empezamos a sentir que la alegría o las ganas de ser feliz van tocando nuestra vida, nos asustamos, no queremos abrir la puerta a la vida porque sentimos (erróneamente) que al hacerlo les estamos faltando el respeto a nuestros hijos, que al hacerlo, que al ser felices, que al disfrutar de la vida nos vamos poco a poco olvidando de ellos. 

¿De verdad pensamos que algún día podremos olvidarnos de nuestros hijos? Sabemos la respuesta, esa respuesta es ¡NO! Jamás nos olvidaremos de ellos... no tengamos miedo de retomar nuestras vidas, no tengamos miedo de abrirle la puerta a la alegría, a las ganas de vivir.

Una vez que dejemos de lado la tristeza, vamos a ir viendo como el dolor (que siempre nos va a acompañar) va cambiando de forma, va cambiando de intensidad, se va transformando y poco a poco se va volviendo un dolor casi imperceptible, se convierte en nuestro amigo y ya no nos lastima. 

Vamos dejando la tristeza y le damos paso a la alegría, vamos dejando el resentimiento, la rabia, la cólera y le vamos dando espacio al AMOR y es ese amor el que empieza a conectarnos con nuestros hijos. Es ahí, cuando empezamos a conectarnos con ellos a través del amor, de la alegría, de las ganas de vivir y ser felices y vamos viendo la diferencia de conectarnos con ellos a través del amor y ya no del dolor.

Vemos una foto de ellos, pensamos en ellos y ya no hay punzadas de dolor, sonreímos al verlos y al recordarlos porque nos sentimos dichosos de haberlos tenido y de seguir teniéndolos.

No tengamos miedo de dejar la tristeza, no tengamos miedo de abrir nuestro corazón al amor, a la alegría, eso no significa que los vamos a olvidar, todo lo contrario, significa que los tenemos presente, que los tenemos muy dentro de nosotros por siempre, significa que hemos entendido que debemos homenajear a nuestros hijos con lo mejor que tenemos y eso es el AMOR y no la tristeza.


Con amor,