ASI NO LO HABIA PLANEADO


En estos primeros días del año te encuentras con la gente y intercambias un “¡feliz año!” seguido del “¿y qué tal? ¿Qué hiciste por año nuevo?” ¿Y saben que hice? Nada. Nada especial. No hubo fiesta, ni baile hasta el amanecer, ni me junté con otros amigos, nada de eso. Estuve tranquila en mi casa, con mi esposo y mis hijos reventando unos cuantos cuetes en el parque (de esos que tienen luces y no suenan) porque a mi hijo no le gustan los ruidos fuertes. De hecho fuimos la sensación entre los otros chibolos del condominio porque les dimos un “show” de luces y nadie se asustó. 

¿Así planeaba pasar mi año nuevo? No sé. La verdad es que además estaba un poco preocupada porque el 2 de Enero a mi esposo lo iban a operar de la ñanga y nunca en su vida lo han operado de nada. Anestesia general…la refak. Entonces me vino un flashback del año nuevo en el que estuve segura que mi vida cambiaría para siempre. Prepara tu canchita que te voy a contar…

Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana… no mentira, pero si hace un hueverengue de años (casi 20), empecé la relación con mi flaco. Me habían advertido de la picazón de los 7 años… y pasó. Mi flaco me dijo que ya no quería estar conmigo, que nuestras vidas eran muy distintas. Me fui a la shit. Como si un camión me hubiera atropellado.

Ese día en la tarde llegó mi amiga Dani y me dijo “Tienes 1 hora para llorar. Después haces tu mochila porque nos vamos a la casa de playa de un amigo que hay una fiesta en la noche”. Ese día depre y bien borracha me dio hambre y me comí unos 4 brownies de chocolate que alguien dejó en la cocina. En mi mundo de unicornios no sabía de la existencia de los happy brownies y que sólo puedes comer la mitad de uno. Pasó poco tiempo y al único que tenía bien abrazada era al wáter y conversaba en voz alta con  HUGOOOOOO y mis nuevos amigos atorados de la risa de lo pava que era.
Aprovecho porque creo que nunca les agradecí a todos mis amigos por nunca dejarme poner triste. Viajes, chupetas, fiestas… no había lugar donde no me sacaran para distraerme.

Igual nunca olvidé al flaco, pero no soy ni seré el tipo de mujer que va a obligar a nadie a estar a su lado. ¿Quizá el también se acuerda de mí?
¿Cómo? ¿Que ya está con enamorada?
... ¿La querrá mucho? ¿Más que a mí?
Basta. No te tortures. ¿Para qué piensas en cosas que no te hacen ningún bien?
Si. (Respiro muy hondo) No más. Hay que empezar a olvidar.

Y así pasó casi un año…
Llegó mi cumple y me mandaron flores. ¡Mis favoritas!… y ¡son de él!
Puse en alerta a todo mi servicio de espionaje, cien veces mejor que la KGB y el FBI y me confirman que hace algún tiempo terminó su relación con la otra chica. Este es un resumen de lo que sucedió en los siguientes días.

-          ¿Aló? Hola. Si. Si podemos juntarnos a conversar.
-          Mañana también.
-          Y mañana también.
-          Sí, todos los días.
-          No, no voy a volver contigo. Aún no. (Aunque si quiero). (Quiero estar segura que me quieres a mí y no solo tienes miedo a estar solo).

Pasan los días y ya llega año nuevo. Hemos comprado entradas para un luau todo incluido en la playa. Van a ir tooooodos mis amigos, que por cierto, antes lo tenían entre ceja y ceja y ahora parecen más sus patas que míos.

Hay un tráfico terrible y aun no podemos llegar a la fiesta. Mi tío nos está llevando porque mi prima va a la otra fiesta por aquí. Seguimos en el auto y “feliz añooooo” ¡son las 12! Pucha, no quería recibir las 12 en el tráfico pero bueno. Nos bajamos del auto, “¡chau tío, gracias!” Empezamos a caminar por la arena buscando la fiesta, llamábamos a mis amigos pero la señal era malaza.

Un momento… estamos en mitad de la fiesta y no nos han pedido las entradas. No hay luz, escucho música a lo lejos. ALA MIERRRRCOLES ¡¡¡están saqueando el camión del trago!!! ¿Qué pasa? Unos chicos que no conocíamos pasan por nuestro costado y al ver nuestra cara de desconcierto nos regalan un par de botellas de cerveza “tomen, feliz año”. Nos pusimos a caminar con las chelitas mientras conversábamos y buscábamos al grupo. Entonces nos topamos con una inmensa fogata… de las sillas plásticas del fallido tono. El material recontra tóxico soltaba unas llamaradas azules y rojas que me recordaban las auroras boreales. Comprendan que estaba templadaza y un poco borracha. Caímos en cuenta que nos habían estafado y no había fiesta. Lejos de asarnos, nos sentamos frente a la bella fogata, y aun en calidad de amigos, nos miramos. No sé si él lo sintió, pero yo supe que esas cursis mariposas habían vuelto y que él era a quien yo quería tener en todos mis siguientes años nuevos.

Nuestros amigos nos encontraron. “Vámonos de regreso a la casa de playa, compramos algo de trago y listo, algo se nos ocurrirá”. Llegamos a la playa y la tía Mara, organizadora del tono del condominio de playa, nos hizo entrar gratis al tono, bailamos hasta que salió el sol y luego nos invitó aguadito.


Como muchas veces en la vida, NADA salió como lo habíamos planeado. Si algo he aprendido es que no importa lo que te toque vivir, tú sólo encárgate de disfrutar cada momento y mantener la mejor actitud. Y por otro lado, sé que hay un tiempo perfecto para cada cosa. Quizá hoy no lo entiendas. Quizá en el intermedio hay algo más que te falta vivir o aprender. Vive. Llora. Ríe. Ama. Créeme 
¡LO VALE!