Yo abandoné el entrenamiento para quitar el pañal y el biberón


Como mamás primerizas, queremos que nuestros hijos reciban todo el cuidado que se merecen y que pasen por todas las etapas en el momento que les debe corresponder.

Pero algo que vamos aprendiendo con el tiempo es que realmente los niños crecen y se desarrollan a su propio ritmo, cosa que para nosotras las mamás es difícil asimilar, sobre todo si nuestros hijos no están caminando o hablando cuando la mayoría de su edad ya lo hace.  

Entre esas cosas que a muchas de las mamás nos llega hasta a estresar es que no dejen el pañal y el biberón. Yo les cuento cómo fue mi experiencia. 

Cuando Naya cumplió dos años, yo me afané muchísimo en que deje el pañal por que ya se iba a convertir en hermana mayor. Así que hice mi calendario con stickers y la incentivaba a ir al baño y celebraba aún si botaba una gota. Hasta hice el programa de tres días sin pañal y fue un completo desastre. Naya simplemente no estaba lista y se estaba convirtiendo en una tortura para ambas. 

Yo estaba embarazada de Nicolette. Recuerdo que mi cuñada que tiene tres hijos me dijo que no me preocupe, que ella va a comenzar a ir al baño sola como arte de magia y además que no me estrese en entrenarla porque ya con dos niñas iba a ser casi imposible,

Y fue cierto, Nicolette nació y no tenía tiempo ni para yo ir al baño. Ya había abandonado el entrenamiento y las dos éramos felices como antes. Pasaron los meses y el pañal de Naya comenzó a amanecer seco, pero en el día todavía lo mojaba, comencé a sospechar de que posiblemente estábamos cerca a dejar el pañal.

En junio de este año, un mes antes de que cumpla tres años, nos fuimos de Roadtrip. Ahí es donde todo pasó, Naya usaba pull ups, pero en cada parada ¡nos pedía ir al baño! ¡no lo podíamos creer! Hemos viajado por carretera por dos días y ella no mojó ni un sólo pañal, el momento había llegado. Desde entonces no ha vuelto a usar un sólo pañal y ha tenido poquísimos accidentes. 

Lección aprendida, ¿pero todavía faltaba el biberón verdad? Luego de que nació Nicolette, Naya comenzó a tomar muchísimo más en su biberón, ya tomaba los jugos y agua en vaso, pero regresó a quererlo todo en biberón. Pues ahí si me recontra relajé, ni le exigí que deje de tomarlo, ni le hice escándalo, igual le ofrecía su vaso para ciertas cosas, pero si me los rechazaba yo feliz le entregaba el biberón.

Igual que con el pañal, un día dejó de pedir biberón. Ella tiene un vaso con boquilla que le encanta y se convirtió en su nuevo biberón, ella toma su leche ahí antes de dormir. El resto de sus bebidas, las toma directamente del vaso o con un sorbete, dependiendo de su estado de ánimo, pero ya no le llama la atención el biberón a pesar de que Nicolette si toma de los suyos. 

Yo terminé abandonando el estrés de tener que enseñar a mi hija a lograr esas etapas. Ellos lo hacen solitos, como si alguien prendiera la lucesita en sus cerebros y de pronto entienden cómo hacer las cosas como niños grandes. 

De mi parte te digo, no te estreses mamita, con calma ganamos estas batallas, dale tiempo al tiempo (aunque suene cliché). Yo sé que a veces queremos enseñarles por que otros niños ya lo están haciendo, sólo recuerda que sus mamis también tienen sus propias batallas y de repente sufren por algo que nuestros hijos ya vienen haciendo hace mucho tiempo. Estemos ahí para apoyarnos y no para competir. 


¡Hasta la próxima! Les mando un beso desde mi montaña, lleno de copitos de nieve