¿Pene o pipilín?


¿Pene o pipilín? ¿O pipí? ¿Cómo le dices a los genitales de tus hijos? o ¿de tus hijas? Cuando nuestros hijos llegan más o menos a los 2 años empiezan a descubrir que tienen un pene o una vagina y empiezan a explorarse - y también empiezan las preguntas. Mamá, ¿qué es esto? ¿Cómo se llama? ¿Por qué no se parece al tuyo? Y ¿qué tiene mi papá? 

En los países donde hay menores índices de embarazo adolescente y menor índice de ataques o agresiones sexuales, como por ejemplo Finlandia, la educación sexual empieza en el Kindergarten y es parte de la currícula nacional. Eso no significa que les van a hablar del sexo ni mucho menos, sino 2 cosas sencillas: 

  1. Llamar a todas las partes del cuerpo por su verdadero nombre (incluyendo pene y vagina), y 
  2. Aprender que nadie puede hacerte hacer cosas que no quieres, o que te hacen sentir inseguro, y que hay actitudes y comportamientos que no son seguros - que puede ir desde el bullying hasta tocamientos indebidos.

  
Es tan simple como eso, aprender desde pequeños a respetarse y respetar a los demás. Muchas veces usamos nombres graciosos para referirnos a los genitales de nuestros hijos. A algunas les da vergüenza, a otras les parece raro o gracioso. Pero si uno se pone a pensar, nadie le pone un nombre diferente a una pierna o a una oreja. Al darle otros nombres a los genitales no solo podemos confundirlos o limitar su vocabulario cuando quieren expresar una curiosidad o preocupación, sino que les estamos dando el mensaje de que aquello es gracioso, o vergonzoso, o prohibido. 



Desde que mi Ratón empezó a hablar y me di cuenta de que ya me podía entender, le enseñé que ese era su pene. Y a medida que me ha ido preguntando le he dicho las partes con toda naturalidad - testículos, ano, vagina, etc. Y le he tratado de enseñar que no es gracioso sino que todos lo tenemos, pero que son privadas y por eso no debemos andarlo mostrando, y no debemos dejar que otras personas lo toquen o lo vean, o le pidan que toquen o vean los suyos, y que nadie puede tocarle ni para limpiarle, solo su papá o yo, o la nana o las maestras del nido, y el doctor si es que está con mamá o papá. Y que nadie puede pedirle que tenga secretos de mí, y que si alguien alguna vez le hace algo que lo hace sentir incómodo o raro o toca sus partes privadas, que me puede venir a contar y que yo siempre lo voy a defender y nunca me voy a molestar. Y no es una conversación que se tiene 1 sola vez, sino que periódicamente se lo hago recordar, porque a medida que crece no quiero que se le olvide. 

También han ocurrido casos en los Estados Unidos donde niños han tratado de reportar casos de abuso sexual, y no han sido entendidos o se confundían cuando querían explicarlo o cuando se les ha hecho preguntas, por no contar con el vocabulario correcto. 

Me dirán loca o paranoica, pero prefiero que mi hijo obtenga este tipo de información que es tan delicada directamente de mí, que la tome con naturalidad y no como tabú, y que tenga la confianza de que siempre puede venir a preguntarme y yo le voy a contestar lo que necesita saber - prefiero esto mil veces a que vaya por ahí cuando llegue la pubertad preguntándole a algún amigo que probablemente no tiene ni idea o buscándolo en Internet. Las cosas más fuertes o complicadas ya se las iré explicando a medida que vaya creciendo (y probablemente antes que el resto), pero soy plenamente consciente de que la mejor manera de evitar situaciones indeseadas es estar bien informado, sabiendo tus opciones y que tienes a alguien incondicional en quién confiar. 

Sé que es un tema que no todos conversan, pero de la manera que viene toda la información hoy, creo que nosotras debemos ser la primera y más confiable fuente de información de nuestros hijos - y si no sé la respuesta, iremos a Internet a buscarla juntos. 


Y ustedes, ¿qué piensan al respecto?