Los hijos no vienen con manual


Y las madres tampoco.

Y es por eso que la maternidad y, también la paternidad, no son tareas fáciles. Uno tiene que asumir una responsabilidad incondicional hacia los hijos que deciden tener… porque ellos (los hijos) no nos pidieron nacer.

¿Qué fuerte, verdad?

Pues sí… es un tema muy fuerte, muy importante y muy sensible. Entrar al mundo de la maternidad es entrar a un mundo desconocido totalmente. Es entrar a un mundo nuevo cada vez que pasa algo con tu hijo, cada vez que crece, cada vez que aprende, etc.

Día a día estamos aprendiendo sobre la marcha. 

Día a día nos encontramos con un reto mayor. Primero es el recién nacido que llega a casa, luego es la primera comida, luego es por qué no gatea, luego vienen las caídas, las palabras, los berrinches y rabietas, los desacuerdos… y los retos cada vez aumentan – tanto para nosotros como para ellos.

Por eso debemos tener claro que no solo somos nosotros los que tenemos que hacer todo. Pues la verdad es que nuestros hijos no vienen con un manual de instrucciones y a medida que van creciendo y se van expresando más, lo mejor que podemos hacer es pedirles retroalimentación de las cosas que hacemos por y con ellos.

Con esto vamos a crear un lazo fuerte de confianza donde tanto nosotros como ellos vamos a vernos enriquecidos y beneficiados. La relación padre-hijo / madre-hijo va a crecer y se va hacer más fuerte. Y vamos a evitar hacer cosas que desagradan a nuestros hijos y viceversa.

Por eso es tan importante entender que la maternidad y la paternidad con el tiempo se vuelven un trabajo en equipo - con los hijos.

Si nosotros no les damos la confianza suficiente para que nuestros hijos nos digan qué les parece y qué nos les parece de lo que hacemos… entonces la relación se va a ir debilitando cada vez más.

No hay mejor forma de trabajar (imagínense un ambiente laboral) que cuando recibes retroalimentación de tu equipo y de tus jefes. Es ahí cuando sabes por qué camino vas, sabes qué mejorar, sabes qué estás haciendo bien y te motiva a crecer. Esto también sucede en la familia. Todos – absolutamente todos – necesitamos esa retroalimentación para saber que estamos haciendo las cosas como se deben.


Al fin y al cabo se trata de criar personas felices y seguras. Y con esto, nos vamos a encargar de ir por ese camino.