Y lo siento desde el corazón



Hace poco estuve cuestionando el si tener o no tener otro hijo. Iker tiene dos años y siempre, siempre he deseado tener hijos seguidos – que se lleven máximo dos años. Algo así como mi hermana y yo… pero como se habrán dado cuenta ya no se llevarían dos pero a lo mejor no más de tres.

Entonces estuve macerando esta idea por mucho tiempo.

El vivir en el extranjero (sin familia, sin ayuda en casa) te hace pensarlo 2 veces. Primero decidí pensarlo yo porque creo que (y si los padres me permiten este privilegio) soy yo la que tiene que saber si va o no va a poder. Los padres, o al menos en la familia petit, el papá de Arturo trabaja todo el día y soy yo la que aún no trabajo y puedo y quiero dedicarle tiempo a criar a Iker y al que venga.

Bueno… la macerada se fue por todos los lados. Pero dentro de mi corazón sentía una fuerza calientita cada vez que pensaba en un segundo bebé. Fue en ese momento que le dije a mi esposo: Quiero otro bebé. Fui determinada y muy, muy segura de lo que quería. El se sorprendió, pues la llegada de Iker (que fue inesperada) nos cambió el mundo y nos los puso de todos los colores.

Cuando vi su cara, no pude evitar reírme ja, ja, ja y decirle que yo si podía y que dentro de mi, realmente quería otro bebé.

Siento que Iker está preparado para tener un hermano o hermana. Y yo… yo estoy más que preparada para ser otra vez mamá.

Pero luego… algo así como son las montañas rusas… de pronto te das cuenta que hay miedos, que hay inseguridades que se escondieron con la adrenalina del sueño de tener otro bebé. Y ahí salieron las preguntas: ¿Cómo haré con dos lactantes?
Iker no tiene la intención de dejar de lactar y mmm embarazada… y cuando nazca… cómo haré ¿? ¿Podré? ¿me cansaré mucho? 

Fue ahí cuando por cosas de la vida vi que una bloguera de crianza con apego, estaba en vivo en Facebook. El tema era nada más y nada menos que (adivinen) tener o no tener otro hijo.

¡AJÁ!  Tenía que escucharla, tenía que conectarme a ese live stream y simplemente escuchar.

Obviamente no me demoré mucho en hacerle mis preguntas ja, ja y cómo me iba a quedar callada, si Miriam, la bloguera, estaba dispuesta a responder cada una de las preguntas de todas las mamis que la estaban escuchando.

Era el momento clave para mi y en eso escucho: Stephanie Lozada de Perú pregunta ….. y yo, un poco roja, como si estuviera en público, me quedé sorprendida y empecé a escuchar nerviosa lo que me diría. Y me dijo algo que se me quedó grabado hasta ahora:

No lo pienses mucho porque los miedos no te van a dejar tomar acción. Si lo sientes desde el corazón, es porque es lo que quieres, lo que deseas. Si sientes que siendo 4 se cierra el círculo de tu familia, entonces mira hacia delante. Si sientes que siendo 3 se cierra el círculo, entonces es lo que debe ser. ESCUCHA A TU CORAZÓN, SIÉNTELO.

WOW. Así me quedé. Tranquila. Feliz. Con la mano sobre mi pecho, sintiendo mi corazón. Pensé en un segundo hijo, me emocioné y dije… lo tengo que intentar.

Y bueno, es así como les puedo contar cómo desde lo más profundo de mi corazón, siento que el círculo de mi pequeña familia petit se cerrará siendo cuatro.

Aún no sabemos si pasará pronto o más lejano pero de que estamos mirando hacia delante… lo estamos haciendo. Deseando con todo corazón que seamos cuatro.

Y es que a veces necesitamos poner una mano encima de esos miedos y detenerlos para darle un chance a escuchar lo que deseamos en lo más profundo de nuestro ser y así decidir mejor.

Los miedos no son nuestros amigos. Los miedos y las inseguridades lo único que nos dan es un ancla. Un ancla para que no nos movamos y nos quedemos donde ya estamos y donde sabemos y conocemos. Pero, hay mucho más allá.
Nuestro corazón y nuestra mente tienen sueños y deseos que desean cumplir y que debemos darle ese espacio para que sean vistos y escuchados y así… tomados en cuenta.


Así que mamis, miren hacia delante. Sientan su corazón y vayan hacia eso que tanto desean.