Tu llegada



Tu llegada no fue nada fácil para mí. Te tengo que confesar que no estaba lista. Con contracciones desde el domingo al mediodía recién naciste el martes ¡a las 11:48 de la noche! Ahora te cuento un poco de cómo fueron los días previos a tu llegada.

Durante el embarazo no había sentido contracciones, le preguntaba a todo el mundo cómo se sentían para poder identificarlas pero me era imposible. Alguien me dijo que, cuando realmente tenga una contracción lo iba a saber y eso sucedió. El domingo, durante la misa sentí la primera contracción, ¡Qué emoción! Sabía que ya prontito íbamos a poder abrazarnos pero mantuve la calma. No tuve más contracciones hasta la noche pero igual fueron poquitas así que aún faltaba un poco para que llegues. No ocurrió lo mismo el lunes, las contracciones eran cada 5 minutos así que decidimos que era hora de ir a la clínica donde estuvimos casi todo el día y nos regresaron a la casa.  Eso hicimos y casi no dormimos durante la noche, entre contracción y contracción dormía un poco pero tu papito no durmió nada, él estaba cuidándonos a las 2.

El martes las contracciones seguían pero con el temor de que nos regresen de nuevo a la casa traté de aguantar más. A las 11 de la mañana no pude más y nos fuimos a la clínica otra vez. Empezaron nuevamente los chequeos para asegurar que estés bien y finalmente nos subieron a la sala de pre parto. Aún era muy pronto pero según el doctor hoy de todas maneras nacías.  Con esa noticia tu papito ya le avisó a la familia que ya estabas en camino. Como buen fanático de Game of Thrones te hizo esta imagen.






Con el paso de las horas el dolor por las contracciones se fue haciendo más fuertes y yo lo único que quería era que me pongan la bendita epidural y que nazcas ya! ¿Sabes que mamá es muy curiosa? Pues imagínate cuantas ganas tenía de conocerte ya y las horas pasaban y nada de nada. Finalmente el doctor autorizó la epidural y me dijo que si es que hasta las 10  de la noche no había dilatado los 10 centímetros nacías por cesárea. Debo confesar que la epidural fue la mejor decisión que pude haber tomado, por un buen tiempo los dolores disminuyeron casi al mínimo y pude descansar un poquito.
Al fin ya eran las 10 de la noche y cuando llegó el doctor le dije: “creo que me va a tener que hacer cesárea porque me siento igual que antes”. Cuando me revisó se rió y me dijo: “no, ya estás con 10 centímetros y tu bebé nace ahorita” (imaginen mi cara como el emoji de El Grito porque esa era literalmente mi cara en ese momento). Mientras tanto tu papito se alistó también para recibirte y se tomó esta foto para el recuerdo.






Al inicio escribí que no estaba lista y a lo que me refiero es justo a este momento. No estaba lista para el parto. Sabía la teoría, había visto los videos, había practicado las respiraciones pero sabía que no era suficiente. Solo quería que ya nacieras pero había un trabajo por hacer y si bien fue difícil todo el dolor valió la pena y lo volvería a pasar si tuviera que hacerlo. Una vez que te tuve en mis brazos sentí como un golpe gigantesco de amor, ya te amaba desde que sabía estabas en camino pero ese amor se multiplico por un millón y creo que eso se nota en nuestra primera foto juntas.





  
Todos los dolores desaparecieron, ya no importaba nada más. Solo que tú, tu papá y yo ya estábamos juntos. ¿Puedes creer que papá ayudó al doctor a pesarte, medirte, tomar tus huellitas y verificar que estés bien? Una vez que ya tenían todo nos llevaron al cuarto a los 3. No sabes lo lindo que fue eso. Con todos los miedos típicos de recién tenerte ahí estábamos los tres empezando esta hermosa aventura juntos. Esta es nuestra primera foto, la primera de muchas que ya tomamos y que tomaremos en el futuro pero de todas es la más especial. Estamos con hambre (yo solo había tomado desayuno cuando llegué a la clínica) y con sueño pero el tenerte en nuestros brazos eso ya no era importante.