¿Qué estamos haciendo?



Cuando recién me casé, los primeros años fueron de viajes, salidas, fines de semana enteros en pijama hasta que Grace y yo decidimos tener un hijo. Yo era el más apurado, Giulia nació cuando yo tenía 35 y no quería que pase más tiempo porque quiero tener las energías para jugar con ella mientras es pequeña y corretear, subir los cerritos del parque, subir árboles, cargarla y poder durar más de 5 minutos jugando con ella. Y no sólo eso, sino que proyectándome, más o menos ella estudiará la Universidad o lo que quiera hasta sus 22 o 23 años, cuando yo esté bordeando los 60. ¿Qué estaré haciendo a esa edad? Definitivamente no tendré la energía de ahora y lo más probable es que ya no quiera trabajar. Ahora hay infinidad de seguros que ofrecen guardar dinero para la educación de tus hijos o para lo que quieras.

Otra de las cosas que me atormentaban y me siguen atormentando cuando pienso en tener un 2do. hijo  es ¿en qué mundo vivirán cuando yo ya no esté? No sé si ustedes habrán pensado esto pero realmente me atormenta.

Entiendo que, desde el sentido más básico, la reproducción es que nuestra especie humana tenga continuidad y no desaparezca pero si nosotros mismos nos matamos, no sólo con guerras, delincuencia, terrorismo, violencia de género, etc. sino también con contaminación, alimentos cancerígenos, vida sedentaria, trabajos absorbentes, estrés a mil y muchas cosas más que se han vuelto tan comunes que no nos detenemos a pensar que realmente suceden y sucederán, no sabemos en qué magnitud, cuando ya no estemos acá y que es lo tendrán que vivir nuestros hijos y nietos.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Enseñarles valores a nuestros hijos desde pequeños. Ellos son una esponja y aprenden todo lo que ven. Cuando la llevo en el carro, soy más prudente manejando, cedo el paso, no reniego, no toco claxon y respeto aún más las señales de tránsito. Le enseñamos como jugando a botar la basura en el tacho, el paso siguiente será hacer que separe papeles y plásticos. Me ayuda a arreglar y guardar las cosas del mercado sacando las cosas de la bolsa de tela que siempre llevo para no tener bolsas plásticas en casa.

Tratar a todos por igual, Giulia saluda y juega con los vigilantes del edificio, con los que hacen servicio, con las que cuidan a sus amigos, con meseros, vendedores en las tiendas y con todo el mundo. Eso es una preocupación pues, como comenté en un post anterior, tengo que enseñarle a “no confiar” tanto en la gente y también cuidarla mucho.

Pero sobretodo, que vea que mi relación con Grace siempre es amistosa y cariñosa, así nos queramos ahorcar en algún momento. Evitamos discutir frente a ella y me marcó una vez que olvidamos esa regla, tuvimos una pequeña discusión y Giulia gritó “¡¡¡no!!!”. Ahí nos miramos y supimos que debíamos parar.


Por último, los niños no viven en una burbuja y de hecho se van a dar cuenta cuando crezcan, de todo lo que sucede en el mundo y es nuestro deber poder guiarlos como personas de bien y que ellos puedan darse cuenta que es bueno y que es malo y llenarlos de valores que puedan transmitirlo a sus hijos.