Atractivamente mamá



Hoy por la mañana tuve tiempo libre (aunque no lo crean) y en vez de marmotear, decidí aligerar mi closet. Ha sido sorprendente lo que he podido encontrar, prendas y accesorios que no he utilizado en mínimo 4 años. Mientras limpiada y depuraba mis cajones veía como estaba vestida: mi jogger favorito, un cómodo polo de algodón y zapatillas, mi peinado era un moño alto, el de todos los días. Era inevitable no reír, ya que empecé a comparar lo que usaba antes de Fausto y lo que uso hoy en día.

Con esto me di cuenta que a cambiado bastante mi opinión a lo que belleza, sensualidad y atracción se refiere. Cuando solo éramos Frank y yo en esta vida, tenia tiempo suficiente para estar atenta a todos los detalles, a siempre estar con el outfit perfecto para salir a cenar o bailar.

Años atrás abundaban los vestidos en mi closet y los tacones nro 9 eran casi mis pantuflas, en mi casa solo había un par de zapatillas por si nos animábamos a salir a correr. Si de un momento a otro Frank y yo nos provocaba salir, solo le pedía que me diera tiempo para poder hacerme un lindo peinado. Hoy por hoy, mi prenda favorita son los joggers, estos pantalones tipo buzo pero con un poco mas de estilo, tengo tantos polos de algodón como puedan entrar en mis cajones y uso zapatillas casi todo los días. Si Frank se atreve a invitarme a bailar, mínimo me tiene que avisar 3 días antes, así me da tiempo para poder organizarme y escaparme a comprar una prenda para tener el look “tonero”, prenda que siempre termina siendo una blusa negra, manga cero (así me siento atrevida).  ¿Tacos, que es eso? Los deje de usar desde que di a luz. No entiendo como sigo teniendo riñones luego de tan largo periodo usándolos. Todos mis sexy zapatos con plataformas y taco aguja los regalé. Hoy tengo solo tengo dos, que los uso para matrimonios o una que otra fiesta.

Tenía tanto tiempo para mi, que hasta me tomaba el tiempo de combinar mi ropa interior. Para mi era una regla que el color que usaba tenía que coincidir con el bra y la trusa. Encajes, hilos, blondas, transparencias, seda y push up eran los que predominaban en mi cajón íntimo. Hoy los acabo de colocar en la maleta que va al depósito. Los veo y me pregunto ¿Qué tanto te puedo servir ponerte un pasador de calzón? La ropa interior que actualmente utilizo es 100% algodón, muchas de mis trusas me sujetan el vientre, aun uso mis calzones de maternidad postparto.

Recuerdo las horas que pasaba en la peluquería. Todo un día de manicure, pedicure, sesión de depilación, masajes y terminaba con un delicioso masaje mientras me lavaban el cabello para luego cepillármelo. Con solo escribir esto ya me canse. Antes tenía todo el tiempo y el presupuesto del mundo para tener como ritual semanal mis visitas a la peluquería. Si me vieran ahora se darían cuenta sin esforzarse mucho que mi cabello necesita urgente un reacondicionamiento ¿Lo que te dicen los estilistas es cierto? ¿Tienes que cortarte el cabello una vez al mes? La última vez que lo hice fue en febrero. Y ni hablar de la sesión depilatoria.  En verano si trato de organizarme para que no se me pase la fecha, pero en época de frio, solo me depilo bajo presión o en caso haya una emergencia como bodas, viaje o tengo que ir al doctor.
La sesión de baño en mi casa era toda una ceremonia, cremas exfoliantes, reacondicionador, mascarilla para cabello y rostro, cremas para después del baño, perfumes, siempre oliendo bien y con la piel suave, lista para conquistar a Frank. Eso realmente lo extraño, bañarme con tiempo. Lo hago tan rápido que ya ni lo disfruto. Solo uso jabón (cualquiera) y shampoo. Al salir del baño me tiro talco perfumado, la colonia de Fausto y listo. Hasta mi madre me critica y siempre que anda en casa termina pidiéndome que me peine.

Todo esto podría tomarse como una autocritica, podrían decirme que soy una dejada o descuidada, pero no es así. Con Fausto a mi lado dejé un poco ese aspecto de femme fatale y me convertí en una atractiva madre. Es verdad que ando casi todo el tiempo con moño, pero veo mi reflejo en el espejo y siento que es un lindo moño, que viene con un hermoso hijo en brazos sujetado a la cintura. Ando todo el tiempo con trusas sujeta-todo, podrían no resultar sexy para Frank, pero me veo increíblemente atractiva moviendo las pompis con ellas mientras Fausto y yo bailamos “congelados”.

He aprendido a llevar las zapatillas con estilo, incluso con vestidos y sentirme 100% atractiva con el solo hecho de ponerme un polo donde enseño las pecas de mi espalda, solo porque a Fausto le parece gracioso que tenga lentejitas en mi espalda. Hubo un tiempo donde no quise dejar de lado esa mujer regía y siempre correctamente vestida. Mis sexy vestidos los empecé a usar como maxi polos con leggins, me pregunto ¿Cómo podía salir con algo tan corto? ¿Cómo no tenía frio?

Mi maquillaje 100% natural y me refiero a que no uso maquillaje, me hace sentir una mujer realmente hermosa, llevo con orgullo las manchas que mi embarazo dejó en mi rostro y mis pecas ya no me acomplejan, si pude superar las estrías de mis caderas, cualquier otro defecto no tiene importancia para mi. Respecto a las cremas y perfumes, es verdad que las he dejado por completo. Pero me siento realmente atractiva cuando Fausto me besa y me dice que estoy rica porque huelo como él.

He tomado la decisión de dejar en mi cajón una que otra de esas prendas intimas que usaba antes, para sorprender en algún momento a Frank. Sin embargo, no cambiaría nada de lo que uso o tengo ahora. Ser madre me enseño que para sentirme atractiva no siempre tengo que estar perfectamente presentable. El sentirme bella es una decisión, esta más relacionado en mi actitud que en mi físico. Me siento una mujer atractiva, ser madre me ha dado la dosis perfecta de belleza interior. Belleza que todas tenemos y que muchas veces no reconocemos.