Las tiendas honestas (tiendas sin vendedor)


Recuerdo la primera vez que entré en Suiza a una de estas tiendas, era domingo y regresábamos con mi esposo de un paseo, íbamos en auto por uno de esos pueblos hermosos que parecen sacados de cuentos y recordé que no teníamos nada para cocinar en la noche y él me respondió, no te preocupes, vamos a una tienda que conozco…

Al entrar a la tienda, noté que no había vendedores, había solo:
- los productos (verduras y frutas), con su respectivo precio por kilo
- una balanza
- una calculadora
- un cuaderno
- una caja con dinero
La mecánica era la siguiente,  cogías lo que necesitabas, lo pesabas, calculabas tu misma el precio según el peso, con la calculadora que estaba ahí, apuntabas en el cuaderno lo que estabas llevando y el monto total, abrías la caja (la cual estaba llena de dinero), tu misma pagabas y te dabas el vuelto.

¡Listo!

Nadie controlaba, nadie te filmaba.






Y porque el hecho de ser honesto, debe ser algo muy propio, no se debe de hacer solo cuando nos ven o cuando nos controlan, debemos siempre recordar, que a la principal persona que engañamos, no es a los otros, es a la más importante en este mundo, ¡tú misma!, entonces, ser honesto, debe ser algo que nos nace simplemente porque tenemos valores, porque no estamos dispuestos a engañarnos o a crear falsos roles (la buena, la honesta), porque somos realmente buenas personas y porque estamos trabajando todas juntas, en crear una mejor sociedad, más madura, más honesta.

Estas tiendas existen, acá no hablamos de utopías o de sueños mágicos, existen y no solo en Suiza, en varios países, como Japón, Suecia, etc.

Y si allá existe ¿Qué nos detiene a nosotros de hacerlo acá también?

En las imágenes les muestro otra tienda así, tienda sin paredes, abierta, donde puedes de igual manera comprar flores, tu misma cortarlas y pagarlas...

¿Copiamos lo bueno?


Las amo,