La adaptación escolar [Cuando los dejamos por primera vez en el nido]


Una de mis razones para irme a Lima era que no quería poner a mi hija en un nido o guardería muy pronto. No me sentía capaz de poder dejarla en manos de otra persona que no sea mi familia.

Sin embargo, debo admitir que no tener amigas con bebés de la misma edad o tener amigas con hijos pero con cero tiempo para salir y planear algo juntas hizo que mi hija crezca sola.

Los niños del parque eran muy grandes y pocas veces los cruzábamos. Y al final, ha crecido rodeada de mucho amor pero poca socialización con niños. 

¿Me parece importante? La verdad que no mucho, cuando ve niños es cariñosa pero sé que está en una edad en la que no interactúa mucho, su mundo es ella y sus juguetes, su imaginación, podrá jugar junto con otros niños pero no del todo CON ellos.

Sin embargo, ahora de vuelta en Francia, nos vimos en la necesidad de buscar talleres que le permitan socializar por un motivo importante para nosotros: el idioma.

Los niños aprenden rápido, sí, pero en casa hablamos español y cantamos en inglés. El francés lo dejamos en la calle y la princesa está a un año de comenzar el nido.

Mi esposo es un papá maravilloso pero es súper difícil para él hacer amistades en el parque. La mayoría de niños van acompañados de las niñeras o los papás que aprovechan para hablar por teléfono o distraerse mientras los niños juegan. Y seamos sinceras, por más mente abierta que exista, mucha gente podría asustarse si un hombre de pronto se te acerca a preguntarte si tus hijos quieren jugar al día siguiente con su hija. 

Así que tenemos un nivel de socialización cero también en París. Por ese motivo hemos decidido empezar con talleres de pre-nido para Eva dos veces por semana en las mañanas. Más adelante agregaremos una guardería el resto de los días de la semana de juego libre a modo de prueba.

Y así es como comenzamos con una mini adaptación escolar

Les soy sincera, moría de miedo, es más aun ando nerviosa cada día que toca llevarla, porque quiero más que nada que esta nueva experiencia sea placentera para ella.

Preparé todo para su primer día:
  •             Su mochila (le personalicé además una etiqueta de esas que se ponen en las maletas de viaje donde puse su nombre y a la vuelta están mi teléfono y el de su papá y nuestra dirección, en caso de emergencia)


  •        Su folder 




  •        Etiqueté su ropa y zapatos  


  •     Le hice un mini álbum para que nos vea en caso nos extrañe 





Todo listo dije y el primer día fue maravilloso. Feliz jugó, saltó, observó las actividades y a los otros niños y la recogimos feliz.

¡Qué éxito dije! Espero que sea así siempre.




#ERROR...grave error...
Y ahí está la maravilla de la crianza con apego, no te garantiza que todo sea perfecto, pero te da pautas para escuchar a tus hijos y que todo se dé dentro del respeto de su desarrollo. 

Sé que hay niños que no son lo suficiente maduros para pasar por una escolaridad temprana. Y la verdad es que sí, es todo un proceso y cada uno a su ritmo.

Lo que un día es perfecto, al día siguiente puede no serlo. 

En resumen, lo que nos pasó fue lo siguiente:
·  1er día:
Excelente. Entró a clases una niña súper segura de sí misma, observó todo y se sentó a jugar con lo que más le llamó la atención. 
·  2do día:
Mala noche y día de llanto inconsolable al dejarla, no se calmó al cabo de 15min así que decidimos regresar a casa y volver a intentar al siguiente taller.
·  3er día:
Nos dijeron que teníamos que dejarla, que ellas sabrían calmarla. Y lloró al quedarse sola y no se calmaba hasta que abrieron la puerta del salón y la dejaron jugar sola en la entrada. Luego de eso al cabo de unos minutos ella decidió entrar sola al salón.
·  4to día:
Previa reflexión al llanto del 3er día, mi esposo y yo decidimos que no dejaríamos que llore. Simplemente no. Desde bebé hemos atendido sus necesidades y sabíamos que ese llanto era su manera de decirnos "No me dejes" y no pensábamos dejar de escucharla porque "así es cuando están en el nido y tiene que aprender".

Mi esposo fue quien la llevó esa mañana y Eva efectivamente no quería entrar al salón. Volvieron a decirle que se vaya, que la última vez fue igual y al rato se calmó. Pero no, mi esposo se puso fuerte y explicó que no lo haría, que por favor hagan una excepción con nosotros, que tenemos otra visión de la crianza y todo el tiempo del mundo para ella y que la dejaría solo cuando ella desee entrar sola.

La profesora entendió. Dejaron la puerta abierta y Eva se quedó jugando en el pasadizo con su papá unos 15 minutos hasta que escuchó algo que le interesaba y decidió entrar sola y se quedó feliz.

Hoy seguimos en proceso de adaptación, con una flexibilidad especial para ella, porque todo en esta vida es negociable.

Hay días que entra al cabo de 5 minutos, otros que demora 30 pero es ella quien decide entrar al salón y eso nos tiene tranquilos.

Poco a poco irá conociendo más palabras en francés, se hará entender mejor por las profesoras y se integrará a esta cultura nueva para ella. 

Así que ahí vamos, no sé si lo que estemos haciendo sea lo mejor o no, solo sé que vamos a nuestro ritmo y estamos tranquilos con esta decisión.