Hace un año (y un mes)


Hace un año (y un mes) que creció mi familia. Me hice madre. Cambió mi vida, cambió mi casa, y no me cabe duda que al final de este año… cambió considerablemente la cuenta del agua.

1.       Hace un año (y un mes) que la Lavadora trabaja doble (triple) tiempo



Nunca en mi vida había lavado tanta ropa (y bueno, hay que considerar que hasta que cumplí 25 y me vine a vivir a Holanda, probablemente nunca en mi vida había lavado ropa) #PeruTeExtraño
Y estoy segura que nunca nadie ha lavado tanta ropa en una semana como cuando volvimos de vacaciones y teníamos la ropa del viaje más la lavandería acumulada de una semana y media.

¿Y qué hemos aprendido? Que los niños se ensucian y te ensucian. Que necesitas también una secadora. Que hay que rezarle al dios Liverpool todos los días para que ninguno de los dos se malogren. Que no hay que dejar ropa sucia con comida más de una semana sin lavar. Se honguea.

2.       Hace un año (y un mes) que mi casa olvidó el concepto de ‘orden’



(papi, si estás leyendo esto, míralo como que estoy dramatizando un poco :) )

El chico que limpia viene cada dos semanas, y juro que ni cuando se va, la casa está del todo ordenada. Fuera de bromas, estoy segura de que la ropa y juguetes en esta casa caminan, y se odian entre ellos, entonces se esparcen por todos lados para no tener que estar en contacto el uno con el otro.

Es que te lo pongo así: en esas horas que Mucita duerme, ¿realmente quieres aprovecharlas para ordernar la casa? ¿O prefieres ver otro capítulo de Gilmore Girls en preparación para la nueva temporada?



3.       Hace un año (y un mes) que llego a la oficina con algo de mi hija
Y ya quisiera que eso fuese una media en mi bolsillo (que sí, me ha pasado). Pero lo usual es un poco de cereal pegosteado en el brazo, moco en el hombro y vómito en el zapato.



En este mismo contexto, hace un año (y un mes) que es normal salir de casa sin mirarme en el espejo (¿recuerdas cuando podías modelar por horas frente al espejo, mu? NO)
¿Y qué hemos aprendido? En teoría, a cambiarme luego de darle de comer. Pero me da miedo que si lo intento, terminaré yendo en pijama a la oficina porque otra vez no me pude ver al espejo.
(nuevamente, papi: si estás leyendo esto – te juro que estoy exagerando… un poco).

4.       Y hablando de tiempo, hace un año (y un mes) mi tiempo es oro, y le pertenece a mi hija


Y eso está bien. Me derrito con sus abrazos, muero por su sonrisa. Jugamos, reímos, cantamos (hace un año (y un mes) que si me ves cantando una canción en la calle, es muy probable que sea de Maria Elena Walsh).

Cuando la dejo en la guardería, me pongo en modo profesional (o me pongo a escribir mis posts, como ahora), y cuando se va a dormir, me divido entre ser esposa, amiga y Mu.


Hace un año (y un mes) porque hace más de un mes que quería escribir este post, que soy madre, y lo que Mucita ha cambiado, no lo cambiaría por nada.