DIRECTO Y SIN ESCALAS


Han pasado ya 18 años desde que mi flaco me preguntó si quería ser su enamorada por carta. Le dije que “no” por carta. Me moría por él, pero era mi mejor amigo, así que no estaba segura si él se moría por mí o si sólo me quería un montón. Ya saben, todas esas pajas mentales que tenemos las mujeres en la cabeza, más aún a los 18 años. Le escribí que me diera un tiempo para pensarlo  y lo aceptó.

Casi al instante que le entregué mi carta de arroz (léase la carta del desprecio) me arrepentí de haberlo hecho. ¿Y si ahora se confunde y piensa que en verdad sólo me quiere como amiga? ¿Y si ahora se fija en otra chica? Soy una babosa, ya la fregué. Pero claro, viniendo de un cole de monjas y de chicas, y siendo una cerebro de púber recontra chapada a la antigua, no podía retroceder. No puedo ser yo quien dé el primer paso… o segundo… no puedo ser yo quien se le tire encima y me lo chape.

¡Ya sé! Le pediré consejo a mis amigas:
-          “¡Mándale indirectas, weona! Ponte, ahora que vas al cine haces la que te asustas y te recuestas sobre su pecho y le dices que te abrace porque te da miedo la sangre”
-          “Dile que tienes frío, te quedas con su casaca y la va a tener que ir a buscar ¿manyas?”
-          “Vayan al Burger y vas comiendo sensual de sus papitas. De hecho cae, weona. De ley.”

Lo hice todo:
-          En el cine me dijo “Ya, ya, ya acabó. Sigue viendo” y acto seguido me arrimó.
-          Al día siguiente de tener su casaca me llamó antes de salir a la universidad a pedirme que no me olvide de llevársela.
-          Y… estando en el Burger King se levantó y al rato volvió con una porción adicional de papas fritas. “Acábate las mías nomas, yo ya compré otras”.

Por alguna razón, siempre he tenido más suerte pidiendo consejos a mis amigos hombres. Sobre todo en temas amorosos. Así que decidí probar suerte y tuve respuesta directa.

-          “JA, JA, JA que antiguos para mandarse cartitas. Recontra cursi es mi causa. No te vas a poner a escribir una cartita de “bueno ahora sí quiero”. Se te va a ver pavaza. Aprovecha la próxima ocasión donde lo veas y dile que te mueres por él y yaaaaaa”.

Así, un 24 de Diciembre, en el intercambio de regalos navideños de mis amigos lo llevé a un lado y le dije que sí. Me preguntó “¿Qué si qué?”. “¡Que si quiero ser tu enamorada pues!”. Se vino el chape respectivo y luego cada uno se fue a celebrar navidad a su casa con su familia. Gran idea tener como aniversario un 24 de Diciembre… not.

¿Y por qué les cuento esto? Bueno, porque ahora tengo 2 hijos hombres y a mi marido. 3 calzoncillos. 3 hombres con los que hay que hablar concreta, directa y claramente.

·         Si estás esperando que les nazca que pongan la mesa para comer te vas a volver vieja y ni polystel te podrá mantener joven. Diles que la pongan mientras tú haces la comida o por lo menos mientras pides el pollo a la brasa.

·         ¿Estás cansada de recoger los juguetes que terminan en el baño, la cocina, tu cama y el resto de tu jato? Te adelanto que invadirán todos los rincones. Enséñales a que los recojan. Cómprales tapers grandes, canastas de mimbre, baldes, todo vale. No importa que tu TOC se dispare porque los legos estén con los carritos. Mientras no los pises de madrugada todo vale.

·         Repite y repite hasta el cansancio en voz alta “Gracias, mamá” para que ellos lo hagan como reflejo y digan “Gracias, mamá”. Lo mismo con el buenos días, discúlpame, por favor y todo el manual de Coquito.

·         Saca lo que hay en tu corazón. ¿Quieres algo? Pídelo. ¿Te jode algo? Dilo. ¿Quieres que algo cambie? Propón una alternativa. ¡Pero habla!

Nadie te va a devolver esa noche que te fuiste resentida a dormir. Hace bastante tiempo que decidí no resentirme si en casa no les nace desde lo más profundo de su corazón ayudarme o darse cuenta que estoy cansada. Soy macha, pero no soy supermán y también me canso.

Está en tus manos generarles el hábito de ayudar. Los hábitos se generan con la práctica. La práctica hace al maestro.

¿Quieres niños considerados? Dilo. Fuerte y claro. Con todas sus letras.

No he tenido necesidad de hacerlo con mi marido, pero si tienes ese problema, aplícalo también.

Todos serán más felices. Y un día, ya no tendrás que decirlo. Todo va a fluir.


No sé si funciona con niñas pero creo que nunca está de más probar. ¡Suerte!