2 a 0, mi hijo va ganando.


¿No te sientes en una constante competencia a veces con tu hijo?

Si es que come rápido, se mete a bañar de la manera más divertida y feliz, se duerme luego de su cuento, su leche y una rascadita en la cabeza… te sientes toda una winner, ¿sí o no? El día ha sido recontra bueno, te duermes con una victoria encima del cuerpo. La hiciste.

Pero si toooodo se torna al revés, si ese día lo único que quiere es fideo sancochado, los cocinas, pero no los llega a comer, si hace un drama ENORME para entrar a la ducha y esa novela tiene segunda parte a la hora de salir. El insomnio invade su cuerpo y no quiere para nada dormir (y justo esa noche tú tienes mil pendientes), y si se logra dormir se despierta en la noche, se pasa a tu cama y ahora el insomnio se apodera de tu cuerpo. Ese día perdiste, te ganó.

Hay días que me he querido arrancar los pelos de cada locura y es que conforme van creciendo los hijos te van retando día a día, actividad por actividad. Empiezas a recibir los “no quiero” más seguido y seguro llegas a un punto que lo único que te queda es encerrarte en el baño. ¡Por favor díganme que no soy la única loca que se siente así!

Pero si algo he aprendido a lo largo de estos cuatro años es una frase que es muy fácil decirla, pero TAN complicada asumirla: Guarda la calma.

Mantén la cordura, tú eres el adulto y nadie más que tú tiene que tener bien puesto los papeles. Hay días buenos y días malos. Días que el mundo se va de cabeza y los hijos, la casa, el trabajo se complican más que nunca… y ni qué decir del esposo, a ese lo quieres ahorcar, ¿o no?

Vas a sentir que tu hijo te gana, pero créeme que tú puedes más. Así te inclines a hablar con él a su altura, tú sigues siendo el adulto, la que por ahora es la guía y el ejemplo más grande para ese pequeño ser humano en crecimiento que te hace pataleta en plena calle pero que te da los mejores besos del mundo.

Todo va a pasar, créeme. Tus hijos van a crecer y ya no van a volverte loca (al menos ya no con rabietas) y ya no te van a ganar. Así como cuando estabas cansada de cargar la panza y ahora ya no está… así vas a despertar un día y te darás cuenta que ese pequeñito ya creció, y contigo ahí.


Por ahora la competencia va a seguir. Van a ser muchas duchas, comidas y dormidas que te vas a sentir vencida, pero van a pasar, así que ¡disfrútalas! Y de mamá a mamá, te deseo la mejor de las suertes… ¡tú puedes!