Tengo un hijo "chuncho"



¿Les ha pasado que tienen un niño que cuando van a un lugar o visitan a alguien no quiere saludar? ¿Muchas veces tienen que decirles a sus hijos que saluden a una persona extraña? ¿Las personas les dicen que tienen hijos maleducados?

A mí me pasa todo el tiempo, un millón de veces. A Emma no le gusta saludar, no quiere despedirse, no es una niña desenvuelta que va a hablarle a cualquier  persona si no la conoce. Mi esposo y yo nos preocupamos, pues nos sentimos mal que ella no salude.

Inclusive la premiábamos si veíamos que saludaba o se despedía, le llamábamos la atención cuando no lo hacía, creyendo que somos buenos padres y estamos criando a una niña "educada". #ErroresDePadresPrimerizos

¡¡¡Grave error!!! Los niños pequeños no tienen que saludar a cualquier persona extraña que ven y no por eso van a ser más o menos educados. No podemos forzar a nuestros hijos por no hacerlo. El que no lo hagan, no quiere decir que sean menos sociables y que más adelante no se van a poder desenvolver.

¿Cómo podemos pedir a nuestros pequeños que no hablen con gente extraña, si le estamos diciendo "saluda", "sonríe" a cualquier persona que no conocen? Es más, hay personas que nuestros hijos jamás han visto y les decimos "saluda a tu tío/a".

Es un arma de doble filo, pues nos contradecimos, les decimos que no hablen con extraños y luego los forzamos a saludar a gente que ellos no conocen. Es una total incoherencia y los estamos confundiendo.

Nuestros hijos están aprendiendo recién las habilidades sociales, ellos aprenden con el ejemplo, no lo que les digamos. Si ellos ven que papá y mamá son educados, entran a un lugar y saludan, cuando ellos sean más grandes lo van a lograr hacer.

No hay que apresurarlos para que lo hagan tan pequeños, ellos se intimidan. Recién miden un metro de altura, ellos ven a las personas desde otra perspectiva, desde abajo, por lo tanto, los ven gigantes. Se asustan y si encima les presentamos a personas que ellos ven gigantes, con voz fuerte, ojos enormes o movimientos intimidantes, no esperemos que nuestros pequeñitos sean "amables".

Está comprobado que todas las personas somos energía pura. Por lo tanto, nos transmitimos energía. Los niños, al ser seres más pequeños, están más vulnerables al recibir las energías. Si la persona que lo mira o lo toca tiene energía muy fuerte, pues es lógico que los enanos se asusten.

Siempre se habla del "mal de ojo". "Mi hijito está ojeado, llora siempre". La respuesta es muy simple, el niño se ha quedado impactado o asombrado de ver un rostro nuevo, una energía fuerte, puede ser que haya escuchado una voz que no le gusto, o el adulto hizo un gesto muy brusco que lo exaltó.

He tomado la decisión que si Emma no quiere saludar a un extraño, no la vamos a presionar, ni menos ponerla en una situación que la incomode. Ya llegará el momento que ella crezca y sepa enfrentar al mundo que la rodea.

Existen niños súper desenvueltos, que siempre saludan o hablan con extraños. No podemos castrarles y decirles que no sean espontáneos, porque así es su personalidad, pero podemos enseñarles que no se puede hablar con gente que no se conoce y que cuando quieran hacerlo, deben estar con papá, mamá o un cuidador siempre.


Lo importante es ver que ellos si logren desenvolverse bien y espontáneamente con sus amigos, con sus pares, en el nido, con la familia, es decir, con la gente más cercana a ellos. Lo demás ya caerá por su propia cuenta.


Debemos estar del lado de nuestros hijos y protegerlos y si ellos no desean saludar a tal o cual persona, tenemos que respetar su decisión o su espacio. Ellos verán que nosotros los padres somos gentiles y por lo tanto, ellos lo serán más adelante, porque es lo que siempre han visto y con el ejemplo de todas maneras van a aprender.


Happy Blogging!
#missPame