Manifestaciones de un niño de 2


No me canso de escribir sobre estos hermosos dos años – que acaban de empezar en la casita petit. Y es que es como si “algo” pasara y de repente nuestros bebés CAMBIAN y son niños.

Así de rápido.  Así de repentino.

Iker ahora es quien decide muchas cosas. Sobre todo sus cosas.
Me refiero a qué ponerse y qué no ponerse. Me refiero a qué videos ver y cuáles no. Me refiero a cuando bañarse y cuando realmente no hacerlo ja, ja. Me refiero a cuando salir de la casa a pasear y cuando no.

Son muchos cambios que me dejan con la boca abierta y solamente lo dejo decidir. Dentro de mi corazón siento penita de que ya no sea el bebé que depende de mí al 100% pero bah… aún es pequeñito, aún depende de mí (al 99.9999%?? ja, ja, ja). Y levanto la cabeza y me río de lo “grande” que es ahora.

“Aprovéchalo porque el tiempo vuela y un día tendrá 25 años y se irá de casa…”  es lo que muchas tías me dicen y tienen TANTA razón. 

2 años han pasado en un abrir y cerrar de ojos. 2 años han sido de pura evolución y desarrollo y aprendizaje y todo sin parar un solo segundo. Cada día que veo a Iker lo veo más grande, más decidido, más seguro. Cada día que pasa siento más cómo es Iker, como es él en el fondo.

¡Es alucinante!

Cada manifestación que hace es un momento en el que mi mundo se detiene y me doy cuenta que tengo a una personita haciéndose notar cada vez más.  Cada vez que no quiere ponerse algo o que me trae los zapatos que quiere usar (y que quiere que yo use), mi mundo se detiene y sonrío de la felicidad de tener a un niño de 2 años aquí ahora conmigo.

Es como si los momentos fueran perfectos y es como si lo que Mamá Petit necesita ahora es que Iker tenga 2 años… no sé si me entienden pero lo siento perfecto. Siento que es el momento en el que necesito aprender de Iker. El momento en el que ahora me toca ponerme en los zapatos de mi hijo de dos añitos. Esa empatía, esa paciencia, esa diversión es tan particular y única que solo siento que debo disfrutarla y absorberla lo más que pueda porque lo único que se viene es algo cada vez más grande y más retador.