Fausto aun no va al nido


Fausto tiene dos años y tres meses y aun no va al nido. Sé que el próximo año debe ingresar a uno sí o sí para poder estar dos años ahí, para luego ingresar a pre kinder, kinder hasta que llegué a primero de primaria.  

Sin embargo aunque he intentado muchas veces inscribirlo para que ingresé a un nido cerca de la casa, no he logrado hacerlo, y no se trata de un tema de vacante es solo que siento que aun esta pequeño y a diferencia de muchos hogares, yo estoy en la casa así que puedo estar con él. que ﷽﷽﷽﷽﷽rta entre 7:30am y 8:00pm asi ue e un niño de 2 años que aun no va al nido. a es, yo estoy en la casa asi que puedo cu

Esto ha hecho que en muchas ocasiones, las mamás que conozco me pregunten ¿Qué hace Fausto todo el día? ¿No debería sociabilizar con personas de su edad? ¿Ya sabe contar? Las preguntas, algunas veces inquisitorias, me resultan un tanto incomoda. Así que deseo contarles lo que normalmente hace mi hijo de 2 años que aún no va al nido.

Resulta que Fausto es un dormilón y despierta entre 7:30am y 8:00am. Empieza su día tomando desayuno y luego de una pequeña sobremesa se va directo al baño. Una vez listo empieza la hora del juego, desde leer cuentos, dibujar papas y soles (es lo único que por el momento sabe dibujar), jugar con sus autos, a la casita o saltar en la cama. Luego de un rato de entretenimiento sano, mi hijo está listo para ir al parque. Es exactamente ahí, donde tiene todo el tiempo para sociabilizar con niños de su edad. Sus mejores amigos los conoció en el parque, y ahora no hay quien pueda con la patota. En épocas de frio como ésta, las mamás nos organizamos para que nuestros hijos pasen algunas tardes en la casa de algunos de los amigos. Así pueden jugar felices sin correr el riesgo de enfermarse.

Luego de correr por todo el parque, trepar árboles y jugar a las carreras con sus amigos, Fausto está listo para regresar a la casa. Dependiendo como esté de humor, algunas veces va directo a dormir una siesta de una hora y cuando despierta almuerza o algunas veces almuerza antes de la siesta. Cuando terminamos de almorzar y hacer otra vez sobremesa, viene la hora de jugar y aprender. Ayer por ejemplo le hemos enseñado a formar imágenes uniendo puntos y a escribir las vocales bajo la misma técnica, aunque algunas veces no entiende en que consiste el juego y termina pintando toda la hoja, siento que va por buen camino.

Cuando se va terminando el día Fausto está listo para cenar y luego ponerse pijama. No lo voy a negar, muchas veces no respeto la hora de dormir, porque llega papá y nos quedamos jugando más de la cuenta. Pero cuando es hora de dormir, mientras yo preparo su cama y alisto su leche, mi esposo lee cuentos con Fausto para poder tranquilizarlo y esté listo para ir a la camita.

Muy aparte del día a día, Fausto participa de diferentes talleres, en el parque cerca de a la casa hay clases de música dos veces por semana. Todas las semanas va a talleres de baile, pintura, música, en general talleres de expresión artística. Si me preguntan si Fausto sabe contar, les digo que sí, sabe contar hasta 15, sabe todas las letras del abecedario, y las reconoce en cualquier lugar, sabe todos los colores, sabe decir gracias, permiso y disculpa. Reconoce la mayoría de los animales, aunque para él todas las aves son loros, sin embargo sabe la diferencia entre un oso perezoso y un koala.

En conclusión me parece genial que nuestros hijos interactúen desde pequeños, ya sea en un nido, taller o en el parque. Tener contacto con otros niños los ayuda a desarrollarse socialmente y les enseña aspectos como compartir, ser tolerantes y tener paciencia. Sin embargo si algunas madres como yo, no desean que sus hijos ingresen al nido antes de tiempo, o no pueden ir al parque con ellos día de semana o no tienen la opción de un taller cerca a su casa, no es el fin del mundo, nuestros hijos igual van a crecer, igual se van a desarrollar e igual van a aprender. Así no tengas tiempo para sentarte con ellos a enseñarles el ABC, no te preocupes, de todas maneras en algún momento lo aprenderán.

Si al igual que yo recibes algún comentario respecto a porque sus hijos aun no van al nido, porque no participan el algún taller, o cómo no van a ir a clases de natación, les recomiendo que lo tomen con calma. Al principio me ofuscaba o creía que hacia mal, luego aprendí a manejarlo, aprendí a no estresarme por tener a mi hijo en casa y dejé de pensar que mi hijo podía no estar tan “avanzado” como otros niños de su edad, pero luego veo a mi hijo feliz en el parque, ensuciándose en la tierra y es justo ahí donde pienso que pronto todo eso cambiará, que en unos meses más pasará sus mañanas en el nido junto con otros amigos, así que ¿para qué adelantar el tiempo? Ahora, cuando alguna persona me reclama porque mi hijo no está en el nido, siempre digo que es mi culpa, que aún no estoy lista y que ya será el próximo año.