El lado rosa de mi hijo



Hace poco estando con Fausto en el parque una señora se nos acercó y me dijo que mi hija tenia el cabello hermoso. Le di las gracias pero le aclaré que mi hija era hijo. Vi su mirada de sorpresa e inmediatamente me preguntó ¿Por qué mi hijo tenia cola?, solo atine a decirle que hacia calor. Fausto se echó a correr así que me despedí gentilmente y seguí con mi día. Ese encuentro me hizo acordar la noticia de Jen Anderson Shattuck, una mamá en Estados Unidos y de su hijo de tres años a quien le gusta usar tutu. La publicación de esta mamá a través de sus redes sociales se hizo conocida ya que contó que un hombre la increpó por permitir que su hijo use tutu. Esta noticia y el encuentro con la señora en el parque me ha inspirado y quiero contarles sobre algunas elecciones de mi hijo.

Fausto descubrió hace algunas meses que tiene el poder de elegir. Desde ese día nadie puede hacerlo cambiar de opinión.  Así que desde hace algún tiempo lo dejo escoger lo que su edad permite. Estoy segura que cuando Fausto crezca y lea esto me va a odiar un poco.

Como a todo niño a Fausto le encanta ver dibujos y uno de sus favoritos es My Little Pony. Muchas podrían decirme que es un dibujo de niña, incluso yo lo pienso así. Sin embargo no puedo obligar a Fausto a que prefiera otro dibujo. Primero porque siento que es importante para su desarrollo que mi hijo sepa que puede elegir libremente lo que le gusta y segundo porque siempre he pensado que tanto los colores, juguetes, dibujos o profesiones no tienen porque etiquetarse bajo un género. Así que ¡sí! dejo ver a mi hijo My Little Pony. Entre sus juguetes hay carros, camiones, dinosaurios, leones y algunos ponies. En navidad le regalamos un coche de supermercado y es feliz jugamos a las compras. Hace poco paseando por una tienda me pidió un juego de ollas y vajillas de madera. Ahora no solo “salimos” para ir al supermercado, sino también cocina para sus carros, sus peluches y para mí.    

Sabe llevar con estilo zapatos o camisas rosadas. Su tía Ángela le acaba de regalar unas converse moradas, porque ella sabe que nosotros con los colores no tenemos ningún problema. Desde bebé Fausto ha usado mucha ropa heredada de sus primas mellizas y yo no me he sentido en ningún momento avergonzada por ponerle un color “femenino” a mi hijo. No creo que el color de su ropa afecte la sexualidad de mi hijo. Recuerdo que una vez me dijeron que vestirlo de rosado podía confundir a mi hijo. Se que la persona se refería a que el color rosado es para mujeres, sin embargo yo no lo veo así. Sé que hay ropa linda de color azul, celeste, plomo, amarillo o negro. Pero ¿tengo que usar siempre los mismos colores? La verdad, me aburre tener que etiquetar a Fausto con un color.

Otra critica que recibo siempre es sobre el cabello de mi hijo. Fausto tiene cabeza de brócoli y sus rizos pueden incomodar, así que algunas veces a pedido de él, le amarro el cabello y le queda una hermosa cola. Cuando estamos en el parque siempre hay alguien que comenta: “que linda tu hijita”, solo porque lo ve con una coleta o por tener el cabello rizado. Se que existen miles de accesorios para el cabello de las niñas. Que mi hijo tenga el cabello estilo Ricitos de Oro, no quiere decir que se los vaya a poner. Pero algunas veces el cabello de Fausto requiere estar amarrado y no creo que afecte en su crecimiento el hecho de usar una coleta de vez en cuando.


Al final como madre, lo único que quiero para mi hijo es que sea feliz, y si es feliz jugando con muñecas, carros, dinosaurios o vistiéndose de rosado, verde o marrón, no veo ningún impedimento para negarme a ello. Lo más importante es saber que estoy criando a un hijo seguro y sin complejos. Si al cumplir 5 años Fausto me dice que no quiere una camisa rosada, dejaré de comprarlas. Mientras tanto lo dejo crecer y que siga aprendiendo a elegir.